sábado, 24 de septiembre de 2011

"Cuando los Árboles se olvidan del Otoño" por Isabel Gómez




CUANDO LOS ÁRBOLES SE OLVIDAN DEL OTOÑO

NUEVO LIBRO DEL POETA IVO MALDONADO
(Extraído de la Revista Pluma y Pincel, Agosto 2011)


“Escribo de memoria un día domingo/ mientras oigo el canto de una cuchara /aplastada por el viento…”. Así doy inicio a la lectura de este libro sugerente desde su título. Por qué Cuando los árboles se olvidan del otoño, me pregunto, es quizá una forma de recordarnos nuestro ser histórico, nuestro ser telúrico, nuestro ser material.
Ivo Maldonado ha publicado, entre otros libros de poesía “Anamorfosis” (Ediciones Etcétera, 2000); “Pequeña Antología de la Nada” (Antros Ediciones, 2003). En Dramaturgia ha montado: “No es bueno recordar” (2001) y “La Catarsis en el Paraíso"(2003).
Hoy nos convoca su nuevo libro de poesía “Cuando los árboles se olvidan del otoño”, en cuyo discurso literario se encuentra implícito la importancia de la escritura entendida como una manera de ver y expresar la vida. Maldonado nos dice: “Elegí escribir porque mi padre/lloraba cuando no quería hacer las tareas/ y compró un pizarrón transparente/donde me enseñó a dibujar el abecedario/en las alas de una gaviota…”. La poesía, sin duda es un oficio que nos permite enunciar mundos, dilucidar otros que van conformando paisajes interiores más allá de nuestra capacidad de diálogo.

Las palabras, en ocasiones son mundos independientes de nosotros, van construyendo realidades propias, se desprenden de nuestra piel como queriendo replantearnos situaciones de vida más allá de las observaciones que podemos realizar de manera concreta y real. Cuando los árboles se olvidan del otoño, son textos que se van configurando a partir de una búsqueda de mundos más perfectibles, mundos, quizá, más nostálgicos, en donde la capacidad de asombrarnos no sea un adorno en nuestro inconsciente, sino una posibilidad real de relacionarnos con el paisaje urbano y rural de manera más humana, esta construcción hace que el poeta transite y se mueva a partir de realidades opuestas que muchas veces van conformando mundos paralelos. Sociedades en extremo industrializadas en donde no cabe la posibilidad de la reflexión y la crítica.
Más bien vivimos al amparo de sociedades cerradas, crípticas, en donde los grandes ideales cada día son anulados, esto va debilitando todas aquellas ideas que nos hablan de mundos opuestos y de formas emancipadoras que vayan en beneficio de las colectividades.  De ahí la importancia de la poesía, porque como nos dice el autor: “A veces un poema parece una invocación/ la bella ausencia del molino hablándole a un jeroglífico”.

Marcuse señala que: ”El lenguaje es despojado de las mediaciones que forman las etapas del proceso de conocimiento y de evaluación cognoscitiva. Los conceptos que encierran los hechos y por tanto los trascienden están perdiendo su auténtica representación lingüística. Sin estas mediaciones, el lenguaje tiende a expresar y auspiciar la inmediata identificación entre razón y hecho, verdad y verdad establecida, esencia y existencia, la cosa y su función.” (Marcuse, 1954:115).


Las situaciones de vida son cada vez más pragmáticas, el lenguaje del conocimiento es confrontado con la utilidad que éste provoque en los sujetos. Maldonado muy bien refleja esta situación a través de su lenguaje poético, cito:    “Las máquinas controlan la felicidad/ el remordimiento/ el canto del gallo/ El azar tiene un cuchillo que no podemos ver/ el azar esconde sus huellas en un cuerpo profano/ UN ROBOT NACE PARA DESTRUIR EL SILENCIO”.

Estamos en presencia de sociedades y sujetos unidimensionales, nos dice Marcuse, centrados en verdades efímeras que no se sostienen en el tiempo, porque subsisten sobre la base de falacias que rompen el equilibrio de las cosas. Por ello no existe una distinción entre el ser y el no ser. Todos estos elementos se encuentran presentes en la poesía de Maldonado. Porque entre sus páginas pervive el ser en la ausencia del ser, el árbol es el elemento que interrogamos y que nos interroga sobre las proyecciones pero también las banalidades de la sociedad de hoy.
Cito: “Esta generación se esta perdiendo / entre el clonazepan y las cervezas de litro / Los niños se despiden de sus disfraces/ y recogen regalos camino al polo norte…”.


La poesía, sin duda, es una herramienta pertinente para cuestionarnos la vida, para proyectar nuestro ser social más allá de nuestras individualidades, para humanizar la existencia. Owen decía que el concepto de poesía está tan ligado a la vida que las relaciones del autor con su escritura son sólo visiones que recogen elementos estéticos de su propia existencia. Sin duda hay mucha certeza en ese enunciado, sin embargo la poesía es un elemento capaz de trascender las subjetividades del ser e instalarse en el inconsciente colectivo y desde allí ser una herramienta que nos permita transformar nuestro entorno social, filosofar la existencia, formular preguntas, que nos hagan repensar el mundo.
El poeta nos dice:


“¿Quién se perdió primero: el origen o el mundo?
¿Quién reventó sus oídos: la lluvia o el cansancio?
¿Quién sufre más que este árbol cuando hace frío?”


El mismo  Owen, considera que la “función poética es elaborar en metáforas los datos sensoriales o el propio sistema del mundo” (1979). Sin duda, ordenar estos sistemas, a partir de preguntas que van armando una red de significados es el gran aporte de este libro, en sus páginas la poesía se va construyendo como quien pinta un cuadro, porque cuando el poeta enuncia, “¿Quién se perdió primero: el origen o el mundo?”, nos está señalando todas las grandes problemáticas de la existencia a través de una poesía dialogante, visual, interrogante y perspicaz. Cito: “Desatemos el nudo de la casa en el árbol/ sentémonos a la derecha de todo lo que nos persigue…”.


Al leer el título de este libro: Cuando los árboles se olvidan del otoño, me atrevería a hacer una analogía con la frase, cuando los hombres se olvidan de vivir, porque es a partir de este título donde comienzan a aparecer, mediante el discurso literario, testimonios cuyas referencias siempre vuelven al origen y desde allí la escritura es un reencuentro obligado con nosotros mismos, pero también con el otro, sin dejar de ser protagonistas en la construcción de nuestra identidad.
El sistema imperante hace que los sujetos sociales cada vez estén más en soledad, esta sociedad del consumo ha instalado en nosotros un discurso fragmentado, cuyas ideas se encuentran encriptadas en su propio dolor, anquilosadas a los miedos de la existencia, vista como un escenario donde transitan y se mueven los hombres desde su propia individualidad, de ahí la importancia de crear puentes entre  el sujeto poético y el sujeto público, entre lo abstracto y lo concreto, entre la belleza y la fealdad, todos estos elementos como una forma de confrontarnos con aquellos tópicos presentes en nuestra humanidad, los sentidos no siempre se relacionan desde un plano lógico, inciden en ellos aquellos agendas históricas que representan, los sujetos están situados en el universo, de ahí que el conocimiento en muchas ocasiones está dirigido en función del cómo logramos insertarnos en un espacio determinado. Bajo este escenario la poesía tiene un discurso propio y desde allí construye una conciencia crítica que le permite luchar en contra de la mercantilización del sistema, especialmente en esta época de crisis del sentido, caracterizada más bien, por el consumo y el dominio de lo mediático, subvalorando la cultura y la expresión de los sujetos. El poeta Maldonado sabe de estas falencias y las proyecta a través de su discurso poético, porque sin poesía no hay sutileza, sin poesía no hay emotividad, sin poesía no hay sentidos en donde pervivan las emociones del ser, porque 
“Si tan sólo soplaras mi frente/
yo pediría un deseo”.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Raymond Carver, poeta del “Realismo Sucio” por Enrique López


Domingo 16 de noviembre de 2008 Num: 715
Revista La Jornada Semanal, México.

¿LO QUE USTED LLAMA MALUS DOMÉSTICA NO ES LO QUE TODOS CONOCEMOS COMO MANZANA?

No deja de sorprenderme la capacidad de algunos críticos para encontrarle nombre a los grupos literarios que han ido apareciendo desde el siglo XX en diversas latitudes, algunas veces con atingencia; otras, con un facilismo pueril que, a pesar de eso, se impone mercadotécnicamente: este último es el caso en el que se ejerció el bautismo para las llamadas generaciones del boom latinoamericano, de la onda mexicana y del crack (igualmente mexicano), donde imagino que las respectivas palabras sajonas quieren significar “estallido” y “ruptura”. Entiendo que algunos grupos tomen el nombre de las revistas que publicaron (como los ultraístas), del manifiesto que suscribieron (como los dadaístas), o de la ciudad en la que sostuvieron reuniones o desarrollaron su trabajo (como el Grupo de Frankfurt); también, que algunas ocurrencias, como la de Gertrude Stein, sean exitosas a la hora de considerar que la de Hemingway, Dos Passos, Faulkner, Cain, Caldwell y Steinbeck era una “generación perdida” –máxime si se recuerda que Stein no le tenía ninguna simpatía a ese grupo estadounidense de entreguerras: cuando se analiza la anécdota en la cual la poetisa le dice a Hemingway, en París: “lo que ocurre es que ustedes son una generación perdida”, no parece entenderse en ella un comentario simpático sino, más bien, hostil; por lo demás, es revelador que fuera Hemingway quien popularizara el término.
Cuando se habla de “realismo sucio”, el concepto no deja de producirme una especie de urticaria metafísica. De por sí, el realismo decimonónico admitía lo limpio, lo sucio y lo percudido desde que Stendhal, en Rojo y negro (1830), advirtió que la novela era como un espejo que, yendo por el camino, era capaz de reflejar la suciedad del fango y la limpidez del cielo, cosa que mostraron una y otra vez los escritores realistas europeos, desde Balzac y Pérez Galdós hasta Dickens y Zola, y eso es algo que todavía se percibe en novelistas fronterizos como Proust y Thomas Mann, quienes ya estaban en el límite donde el realismo decimonónico estaba a punto de morir para dar advenimiento a la nueva novela del siglo XX. ¿Acaso son muy “limpias” las historias desplegadas en Naná, La Regenta, Ana Karenina, o El retrato de Dorian Gray ? ¿Acaso es más “sucio” Bukovsky que Apuleyo, el Marqués de Sade, Georges Bataille, Henry Miller, o Pierre Klosovsky? Me parece que la etiqueta “realismo sucio” es completamente confusa y equívoca, pero hay quienes consideran que dentro de ella podemos encontrar a un grupo de narradores estadunidenses nacido entre 1920 y 1945: Charles Bukovsky, Raymond Carver, Richard Ford y Tobias Wolff.
¿Qué es, en última instancia, el realismo? Una representación del mundo en el texto literario, mediante palabras, donde el mundo es “reconocible”. Sin embargo, como el concepto es decimonónico, no pueden eludirse algunas características que el siglo XIX le impuso al ejercicio narrativo de orden “realista”: la literatura es un documento “objetivo” que sirve como testimonio de la sociedad de su época, para lo cual recurre a la técnica exhaustiva de la descripción de cuanto se refiere al entorno cotidiano de personajes vulgares, a los que el escritor registraba en sus cuadernos de notas (cuando le daba la gana ejercer esos registros empíricos de manera “sistemática”).
Fiel a su tiempo, la novela realista europea del siglo XIX fue el género literario que representó a la burguesía, que buscaba instalarse como clase dominante en todos los aspectos de la vida, incluido el cultural y el estético. Los ideales burgueses (materialismo, utilitarismo, búsqueda del éxito económico y social) fueron impregnando paulatinamente a la novela, aunque fue inevitable que luego fueran apareciendo muchos de sus problemas internos de clase. Cuando el entusiasta ascenso burgués comenzó a convertirse en desengaño, la mera descripción externa de las conductas se transformó en la descripción interna de las mismas, lo cual terminó en procedimientos narrativos introspectivos como el monólogo interior, o en la exageración de los contenidos sociales, documentales y científicos, que buscaron aproximarse a las clases humildes, marginadas y desfavorecidas: fue el caso del naturalismo, bajo la influencia de las tesis cientificistas del doctor Claude Bernard (Médecine expérimentale, de 1865).
Después del largo período narrativo que viajó de Stendhal a Thomas Mann, apareció entre los críticos estadunidenses del siglo XX el concepto de dirty realism para designar a un movimiento literario surgido entre los años setenta y ochenta del siglo pasado, y cualquiera puede preguntarse si se trata de una variante de ese realismo europeo que también llegó a Hispanoamérica desde el siglo xix , o si sólo es una oportunista etiqueta mercadotécnica, fruto de un país pletórico de tales oportunismos. En cualquier manual de literatura estadunidense se lee que, en términos generales, el dirty realismpretende reducir la narración (especialmente el relato breve) a sus elementos básicos. ¿No es eso lo que en música y pintura se llamó minimalismo durante el mismo período?
Hagamos un ejercicio de la memoria: igual que en el minimalismo, el “realismo sucio” se complace en la sobriedad, en la precisión, en la parquedad para todo lo que se refiera a las descripciones (verbales, en literatura; sonoras, en música; visuales, en pintura); así, objetos, personajes y situaciones anecdóticas se trazan de la manera más concisa y superficial posible; y el uso del adverbio y la adjetivación se reducen al máximo (si se tolera el oxímorondecimonónico: los personajes retratados suelen ser personas corrientes con vidas convencionales. Para el caso de la narrativa esatadunidense, cuatro ancestros de distintas épocas informan algo acerca del espíritu del “realismo sucio”: los narradores estadunidenses O. Henry, Salinger, Scott Fitzgerald y –sin sorpresas– Hemingway, además de las influencias recientes del compositor John Cage y del poeta William Carlos Williams. Otros contemporáneos son parte de un impulso semejante, como en el caso de los brillantes compositores Arvo Pärt (estoniano), John Tavenner (inglés) y Philip Glass (estadunidense). Entonces, no tendríamos que hablar de “realismo sucio” sino de minimalismo, como no se habla de música “sucia” ni de pintura “sucia” (hasta el día de hoy: los conceptos del pasado son parte del revuelto costal de nuestros días). Así, demos el nombre correspondiente a sus respectivas cosas: Raymond Carver (1938–1988) fue un narrador minimalista a quien se considera uno de los autores del “realismo sucio”.

BREVÍSIMA BIOGRAFÍA DE RAYMOND CARVER

¿Y obtuviste
lo que querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué deseabas?
Considerarme amada,
sentirme amado sobre la tierra.
R. C.

Las vidas de hoy ya no se historian como en el siglo XIX: son minimalistas, salvo que se trate de figuras muy visibles o remunerables, como las de John Lennon y Marilyn Monroe. Tal vez sea por eso que algunas quepan en pocas palabras, mientras que otras caben en mil páginas.
Hagamos el esfuerzo del párrafo breve con Raymond Clevie Carver, Jr. , nacido el 25 de mayo de 1938 y muerto, por cáncer pulmonar, el 2 de agosto de 1988, a los cincuenta años de su edad. Carver nació en Clatskanie, Oregon, pero vivió los años decisivos de su infancia en Yakima, Washington, donde su padre –alcohólico– trabajaba en un aserradero. Su madre fue camarera y vendedora. Tuvo un hermano llamado James Franklin Carver, nacido en 1939. Años después, Raymond estudió con el escritor John Gardner, en el Chico State College, en California. Publicó muchísimos relatos en diversas revistas y periódicos, incluidos el New Yorker yEsquire: en ellos, Carver contó la vida de personas de las clases desfavorecidas de la sociedad estadunidense. Estuvo casado dos veces y su segunda esposa fue la poetisa Tess Gallagher. Antes de eso, también fue alcohólico: Carver se llegó a referir al hombre de esos años como “Raymond, el Malo” y, en esa época, un amigo suyo lo describió como “el hombre más triste que haya conocido nunca” ; luego se recuperó y permaneció sobrio los últimos diez años de su vida. Fue un gran amigo de Tobias Wolff y Richard Ford, compañeros suyos de la corriente minimalista. Algunos críticos lo consideran el “padre” del minimalismo literario estadunidense y, cuando murió en Port Angeles, Washington, Carver era considerado un respetable escritor, afamado y “de moda”. Gordon Lish lo editó como narrador y James Dickey, como poeta.
Aunque reunió ocho libros de poesía (All of us: the collected poems, A new path to the waterfall, Ultramarine, Where water comes together with other water, At night the salmon move, Winter insomnia, Near Klamath y So much water so close to home), Carver es recordado como prosista, mediante cuatro volúmenes de narrativa:¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (1976), De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), Catedral (1983) y Tres rosas amarillas (1988). En español circula, además, una especie de antología realizada por Tess Gallagher y prologada por Robert Altman, quien se basó en ella para realizar su célebre películaShort cuts: vidas cruzadas (1993).
Según lo relata Gallagher en su libro Soul Barnacles (ten more years with Ray), que en español se tradujo como Carver y yo, cuando el escritor supo que iba a morir debido a un tumor cerebral y a la metástasis que éste produjo en sus pulmones, Raymond Carver decidió concluir sus dos últimos libros: un poemario y Desde donde llamo, último volumen de relatos –que recibió muy buena crítica. El año de su muerte fue nombrado miembro de la Academy American y el Institute of Arts and Letters; antes, ya había recibido el doctorado honoris causa en letras por la Universidad de Hartford y la Brandeis Medal for Excellence. Pocos días antes de su muerte, Carver le dijo a su esposa: “Nos estamos saliendo de esta historia, cariño.” Gallagher escribió en sus memorias: “Si sólo hubiera sido cuestión de voluntad, hoy estaría vivo.” Hacia mediados del verano y menos de tres meses después de haber cumplido cincuenta años, se apagó la vela minimalista de Raymond Carver.

CARVER, MINIMALISTA

Quien haya visto Vidas cruzadas del también difunto Robert Altman, sin haber leído los cuentos de Carver, no tendrá una buena idea de las cualidades narrativas del escritor, comenzando porque Altman creó un brillante collage donde entremezcla diversas narraciones breves y un poema carverianos: utilizando las mecánicas de la casualidad y la yuxtaposición, sobrepone y hace coincidir diversas vidas e historias que coexisten en el condado de Los Ángeles (espacio inusual en la narrativa de Carver), donde los veintidós personajes muestran sus luces, opacidades, miserias y pequeños logros durante un mismo plano cronológico y geográfico que concluye con un temblor. No disputo los méritos cinematográficos de Altman ni confundo los diferentes alcances de los lenguajes cinematográfico y literario, pero si Carver hubiera escrito algo como Vidas cruzadas, estaríamos hablando de un autor que habría sido novelista además de cuentista: si la película fuera una novela, faltarían la prosa ceñida, el relato conciso y la ambigüedad característica de los cuentos de Carver.
Cuando Raymond Carver comenzó a publicar la que sería su obra canónica en forma de libro alrededor de 1974 (aunque los cuentos recogidos en Will you please be quiet, please?, empezaron a ser publicados hemerográficamente desde 1963), sus tonos, temas y estilo ya parecían completamente maduros, a la manera de Palas Atenea: adulta y armada al nacer de la cabeza de Zeus. Pocos escritores han podido mostrar una obra literaria semejante, en la que no parecen existir “borradores” previos a la obra madura: Arthur Rimbaud, Juan Rulfo, Julio Cortázar… Esos borradores existen (ahí se percibirían equivocaciones y avances estilísticos): lo importante es haber ofrecido a los lectores una obra donde se prescindió del trabajo de aprendizaje. Si se considera que, desde las fechas indicadas hasta la de la muerte del autor, transcurrieron veinticinco años y que Carver murió a sus cincuenta, puede afirmarse que el cuentista estadunidense deambuló por una casi permanente madurez narrativa.
La eficacia de Carver radica no sólo en el buen uso que da a los recursos minimalistas que he mencionado antes, sino en la falta de énfasis con que propone una historia o un desenlace terribles, o la monotonía en la que viven sus personajes, lo cual exige agudeza del lector para percibir los signos que modifican un destino, o muestran en su dimensión más vertiginosa el miedo y la mediocridad en que ellos viven.
Hay tres cuentos notables que rompen con la tesitura mencionada, pues en ellos Carver despliega lo que más tradicionalmente se llamaría una “acción” con su respectiva “peripecia” (hablo de convenciones narrativas, pues no hay texto donde no se desarrolle una diégesis, parsimoniosa, o insignificante): “Parece una tontería”, “Diles a las mujeres que nos vamos” y “Tres rosas amarillas”. En el primero, un accidente automovilístico trastorna los planes de Ann y Howard, quienes encargan un pastel para celebrar el cumpleaños de Scotty, su hijo, con la consecuente zozobra hospitalaria. En el segundo, Bill y Jerry, dos amigos casados, inician un ligue en la carretera con dos ciclistas, Bárbara y Sharon: en las tres últimas líneas del cuento se plantea la peripecia que sorprenderá a Jerry y al lector. En el tercero, como un homenaje y, a la vez, como meditación especular, Carver narra los últimos días de la vida de Chéjov.
Tess Gallagher asentó en sus memorias: “Las cosas buenas les pasan a los hombres felices y yo tuve el privilegio de ver cómo Ray se convertía en un hombre feliz. Recuerdo a menudo lo contento que estaba por el mero hecho de sentirse vivo. Precisamente por eso, lamentaba tener que irse tan pronto.” Entre el pánico personal producido por la certeza de una muerte inaplazable y la solidez artística con que Carver sabía contar sus historias, el escritor se impuso a la persona: la manera objetiva y poco emocional con que el narrador cuenta el final físico de Chéjov así lo demuestra. Fiel a los preceptos minimalistas, la carga emotiva del cuento surge del conjunto de pequeños incidentes y situaciones que acompañan la muerte del escritor ruso, no de la deliberación melodramática del escritor estadunidense, a quien algunos críticos consideraron “el Chéjov americano”.
Se cumplieron¬ veinte años de la muerte física de Raymond Carver, quien legó una obra insoslayable. Está junto a nosotros: hagámosle saber que no se ha ido, pues habla para todos.

sábado, 4 de junio de 2011

"GIRA INMORAL, 2011".





FECHA DE PRESENTACIONES

30 de Junio,    19.00 hrs. Exposición de Fotografías y Pinturas, Mall Los Ángeles.
07 de Julio,    18.30 hrs.  Biblioteca Viva, Mall Plaza Trébol, Concepción.
28 de Julio,     19.00 hrs. Sociedad de Escritores Chile, Santiago.
29 de Julio,     22.00 hrs. Bar Estación Terminal, Metro Parque Bustamante.
02 de Agosto, 16.00 hrs. Biblioteca Municipal, San Pedro de Atacama.
11 de Agosto, 18.00 hrs. Universidad de la Frontera, Temuco.
17 de Agosto,11.00 hrs.  Universidad Autónoma, Talca.
18 de Agosto, 18.00 hrs. Salón Municipal, Municipalidad de Rancagua.
30 de Agosto, 18.30 hrs. Universidad de Concepción, sede Los Ángeles.
31 de Agosto, 18.00 hrs. Biblioteca Viva, Los Ángeles

miércoles, 18 de mayo de 2011

Malcolm Lowry


ABRIDOR DE OJOS

Cuán semejante a un hombre, es el Hombre, que se levanta tarde
Y contempla los platos sucios de la cena
Y contempla las botellas, vacías también.
Todo ello tragado durante el sordo «¿Cómo estás?» sin fin de la noche anterior
-Aunque un vaso contiene todavía un refresco espantoso-
Cuán semejante al Hombre es este hombre y su destino,
Aún borracho y tropezando entre los árboles amarillentos
Va a desayunar ron picado, sardinas y guisantes.

SIN COMPAÑÍA EXCEPTO EL MIEDO

Cómo empezó todo esto y por qué estoy aquí
en esta barra arqueada con la pintura marrón descascarillada,
papegaai, mescal, hennessy, cerveza,
dos viscosas escupideras, sin compañía excepto el miedo:
miedo de la luz, de la primavera, del lamento
de aves y autobuses volando a sitios lejanos,
y de los estudiantes yendo a las carreras,
de chicas brincando con el aire en sus rostros,
pero sin compañía excepto el miedo,
miedo de la fuente volando: y todas las flores
que conocen el sol son mis enemigos,
¿estas, muertas, horas?

SIN TIEMPO DE PARARSE A PENSAR

La única esperanza es el próximo trago.
Si te apetece puedes dar un paseo.
Sin tiempo de pararse a pensar,
La única esperanza es el próximo trago.
Inútil titubear en el límite,
Peor que inútil todo este hablar.
La única esperanza es el próximo trago.
Si te apetece, puedes dar un paseo.

PENSAMIENTOS MIENTRAS TE AHOGAS

Deja que los demás discutan acerca de mi dolor
enfurecidos como lobos ante un trozo de carne
mi dolor es ahora de dominio público
hace tiempo muerto de hambre come de limosna
muchos de los que se indigestaron de felicidad lo necesitan

la oscuridad del atardecer con una sensación de culpa
como truenos de una tormenta oscureciendo el promontorio
mancillando el recordado doblar de un cabo de la vida
los turistas esperan con fatuas sonrisas de triunfo
con brazos enlutados sobre la costa chismorreando
haber conocido al cadáver por un momento les hace grandes

RILKE Y YEATS

Ayúdenme a escribir.
Muéstrenme las puertas
donde están las órdenes,
y la jaula
que mi alma mira fijo,
donde mi valor
ruge a través de las rejas

EL BARCO ESTÁ VOLVIENDO A CASA

El barco está volviendo a casa, finalmente.
El contramaestre intenta leer pero sueña con el hogar.
El viejo lamparero duerme, el motor golpetea:
casa. Las luces están dispuestas para alumbrarnos desde el pasado
hacia un futuro inmediato tan poco misterioso como este mástil,
cuyo tamaño y objetivo limitado conocemos.
¡Paciente hierro! Pero pasando el mastil, en lo alto, mudo
vacío, o el parpadear de estrellas vacilantes
lanzadas a la deriva en un blanco océano de dudas.
Quizás este buque avanza hacia un futuro
que medita menos sobre el océano que sobre la amargura
en la mente de los marinos. ¿Es esa estrella el ajenjo surgido
entre las estrellas del amor? ¿Este carguero la eternidad?
¿Adónde estamos yendo? Vida sálvanos a todos

SIN EL DRAGÓN DE LA NOCHE

Las ideas de libertad están atadas a la bebida.
Nuestra vida ideal incluye una taberna
donde un hombre pueda sentarse y hablar
o simplemente pensar,
sin ningún miedo al dragón de la noche;
o incluso otra taberna donde parezca
no haber ningún cartel de Hoy No Se Fía y donde,
aparte de las cervezas ilimitadas,
nos sentemos libremente, borrachos y frenéticos, a corregir
panfletos de una tierra en verdad mejor donde el hombre
pueda beber un vino más fino, ah, sin destilar,
que embriague sutilmente sin dolor,
fraguando la visión de una taberna inigualable
donde podamos beber eternamente sin deber
con la puerta abierta, y el viento soplando

domingo, 3 de abril de 2011

Pequeña selección; "La canción de Urías" de Bernardo González



La canción de Urías

Aquí con la condena
de quedar otra vez
temblando en el camino
Atrapasueños
para volver a creer
en los membrillos
en las ciruelas
en las matas de papa
de una huerta de Chonchi
Aquí hojeando un libro
con los zapatos rotos
con las llaves perdidas
- recuerdas que siempre
se me perdía algo? -
Esta noche se fueron
las últimas palabras
Atrapasueños
para silbar un aire
creyendo que aún me espera
la luna en el zanjón

El secreto que no queríamos oír

a Víktor Frankl

Sentado al amparo de una mata de matico
al fondo del patio, meditando en lo que no tengo
y tengo, oigo como caen duraznos desde el cielo
Es mi padre, me digo, que me envía mensajes
de unas ramas tan altas como un avión a Suomi
donde se van -lejísimo- las niñas de mis ojos:
Hijo mío, descansa; que tu dolor un día
te hará ver en las nieblas una luz y otra luz…
Más no puedo decirte; salvo que estoy mirándote
Devastado, esta noche me acunan las estrellas
mientras zumban y zumban los frutos en el aire
así pasen los años en el huerto de atrás
Tal vez, un lento grillo me confirme el secreto
Pensativo me hundo en detalles tan nimios
que vuelven a asombrarme con extraño matiz

La nieta de Ukki

a Mandy

Cuando la nieta de Ukki emprendió viaje
de retorno al Kalevala, echó en su mochila
las flores del sendero entre su casa y la mía
azulillos, dientes de león, dedales de oro
echó un columpio colgado del palto
dos muñecas de trapo, un gato tuerto
echó un paseo a caballo al Valle del Venado
la cola de un zorro entre las zarzamoras
una playa donde ahora la suelo buscar
entre las docas, entre las gaviotas
Cuando la nieta de Ukki me dijo adiós
sus ojitos se quedaron dentro de mis ojos
como crías de chercán echadas en el nido
como ciruelas en su balde, como mariposa
entre los pétalos de la astromelia o abeja
empozada en el panal, en la miel; castillos
de arena echó, un terremoto, un cintillo
morado, la parrilla de mi bicicleta
una carpa donde dormíamos en Chiloé
toninas brincado entre las olas, estrellas
fugaces que caían al patio de mi casa
Cuando se fue mi pequeña nació de repente
un largo deseo de escuchar a Sibelius
el canto de los gallos, la campana
de la parroquia de mi barrio, los ladridos
del Colchón, el viento entre las hojas
del sauce del parque donde se subía
persiguiendo una rama para hacer piruetas
volteretas, escaladas de araña trepadora…
Esta noche tendido en un bosque de coigües
escucho su risa de agua en todos los tricahues

Mañana va a nevar

Ahora que se inicia el camino
de regreso, un lento renguear
ahora que hemos tocado el cielo
y las alas heridas claman
por el reposo; ahora, sólo
ahora, hay que aprender
a callar, a soñar, a vocear
con las llagas abiertas
a orillas de una pirca
La soledad traerá siempre
lo que necesitamos: una
estrella fugaz, un largo
sismo, el murmullo del agua
que baja hacia los valles
hambre, frío, inmensidad
Ahí seremos otro; el que
estaba esperando detrás
de los reflejos, sollozar
morder la hora sin nada
a qué arrimarse. Acaso
cruzando el portezuelo
me de por recordar, mas
lo único cierto será entonces
unas marcas, una huella
y andar y andar y andar
Nada peor podría sucederme
nada peor me podría pasar
que quedarme tirado en las
cenizas raspando un pan
El viento se lleva las palabras
la luz se mete en el morral
aparece una sombra, un
cóndor pasa, muge la vega
los arrieros silban: mañana
va a nevar. Hay que aprender a
morir en el camino que nos lleva
y nos trae de vuelta al viejo lar
a la calma del gesto, a los
rescoldos, a un mate, a una
churrasca, a los granizos
que caen y caen sobre el huerto
sobre las herramientas, sobre
una mata de cedrón. Así como
se va el humo de la leña
el aroma del rosal, la voz
del aire y la pluma del nido
se esfuma esta tarde otra
costumbre bajando el robledal

Urías se despide de su amada

Herido entre las piedras, un buitre carroñero
merodeando, al acecho, olfatea la sangre:
Adiós, Bestsabé mía, hija de mis quebrantos
aquí tendido me voy a otra luz, a otro canto
que en tu vientre se aloje la sabiduría; siente
que no crié rencor, mas sueña que te contemplo
bañándote en mis aguas, pececito de nácar
No pude regar mi huerta ni apacentar majadas
mi cítara la echaron al fuego, mis sandalias
se empolvan debajo de la higuera… Hermana
algún día entrarás al reino como el aire
sin vestido ni joyas, alma de los primores
serás pura, inocente, gorjeo entre las ramas
y una sonrisa leve será la madrugada
Las estrellas sabrán indicarte el camino
te dejo en la memoria luciérnagas y lirios
por si un día te pierdes entre las baratijas
Dile a mi buena gente, a los amigos nobles
me dejen en la tierra como un terrón partido
saldrán de mis sales hierbas, correhuelas
chamicos; tú conoces mis mañas de ser
querendón del pobre cardo seco en la yesca
de la rosa azucena donde sople el encanto
No llores, porque entro a una edad sin tiempo
donde todos llegamos más temprano que tarde…
El rey andará ansioso añorando un poema
vagará por los valles detrás de una respuesta
que sólo encontrará cuando sea ceniza
Adiós, Betsabé mía, hija de mis quebrantos
El moribundo cierra los ojos lentamente
mientras un buitre alza su vuelo de rapiña

Ya, supongamos que cayó la nieve…

Ya, supongamos que cayó la nieve
y quedamos por ahí diseminados
girando y girando
igual que la luz en torno de la sombra:
lentos volvemos a salir del charco
- y vuelta y vuelta
planetas y estrellas -
del renacuajo hasta el primer orgasmo
cabalgaremos en la melodía
Entonces, junten ganas
traigan leña/ traigan leña
tomen agua en hojita de lingue
acaso la pájara empolle otro misterio
Ya, supongamos que pasó la era
y ahora estamos sesteando en el zanjón
arrimando los huesos a las piedras
como lagartijas
como la huella oculta en la maleza
mañana, qué le vamos a decir al viento?
Por favor, miremos los carbones
pueden servir para entibiar el sol

Urías deja de respirar

Entonces, del zanjón ascendió una torcaza
algo así como un reflejo en la copa de los árboles
del sol que se perdía detrás del horizonte:
Ahora iré tañendo mis cuerdas empolvadas
donde quieran llevarme los vientos de la tarde
Betsabé es otra herida que acaso iré olvidando
para encontrar minucias, gestos que había dejado
guardados en el fondo de la memoria; ahora
iré al pueblo más calmo, transparente, invisible
tanteando con la luz cosas abandonadas
cuando todos estén con sus afanes ruines
entre armas, calderos, azadas y amoríos:
veré al rey pensativo con úlceras, con llagas
intentando calmar su neuralgia con baños
de sal en las terrazas, mientras las plagas
entran sin asco a los graneros, a las melgas
del bajo, a los panales llenos, al puquio
donde abrevan los ganados. Ahora, cuando cruza
mi espíritu los postigos silbando viejos aires
de canciones rituales, veo mis herramientas
apoyadas a un muro, veo mi manta rala
a los pies de una cuna, veo mi cantarito
trizado en un mesa lleno de las semillas
que dejé en aventa, veo más allá la sombra
de mi mulo amarrado, la higuera, el pozo
la huella que se pierde bordeando una pirca
veo trapitos blancos colgados de las ramas
humo sobre los techos, aves en los corrales
pero, la casa sola esperando otra ausencia
los trastos empolvados, las azucenas mustias…
Luego remonto vuelo, atravieso los valles
y me hundo en las nubes por donde había venido
susurrando el misterio de los resucitados
Un blanco resplandor ilumina los cielos
que atisban en la noche los que saben la historia

Las abejas cuando pican

al Monje

Ahora, empezar a morir
esa bella manera de ir quedándose
adentro de las cosas
poco a poco, a la manera
de las abejas cuando pican
desfallecen y se alejan
del avellano en flor

Hemos de saber que
aunque la vieja nieve caiga
sobre los atajos
y la miel nos amarre
a las tercas costumbres
lo único cierto es la despedida

La frontera de lo irreal

“Piedad para nosotros, los que exploramos
en la frontera de lo irreal”
G. Apollinaire

a Ivo Maldonado, por supuesto

Por nosotros
los que vemos mariposas en las llagas de los bipolares
de los parias, de los leprosos
con una amapola en celo en cada úlcera; desahuciados
que se arriman con su tarrito a las vitrinas
donde nada podría consolarnos
los que bajo la escarcha hurgamos la leyenda perdida
el cuento con un final abierto, un haikú
para, quizá, por última vez sentirnos jóvenes,
llenos de bellos ideales
por nosotros
los que de cada aliento en la cuesta del camino
hacemos un refugio, una sombra, una cascada
aunque estemos inconcientes en el furgón de los rondines
aunque estemos bajo los efectos del valium 10
los que agobiados por la soledad
esperamos en la esquina la presencia de un ángel
que nos diga la hora porque aquí, en esta residencia
sin paredes ni puertas ni ventanas
todos los relojes están malos
por nosotros
los que siempre nos vamos cuando la fiesta empieza
y se agitan las niñas y la música sube su voltaje
y los dandys y los bacanes con sus neologismos
creen que ya olvidamos los secretos de familia
los que nadie reconoce en ninguna historia de amor
en ninguna estrella fugaz ni eclipse ni zodiaco
(mejor; así pasamos piolas por los barrios místicos)
por nosotros
los que perdimos el tiempo sentados en la cuneta
despulgando un oso de peluche
los que insomnes captamos la presencia de otra luz
en ese instante en que los murciélagos nos rondan
y las balizas encandilan la inocencia del mallete
y del árbol de la sabiduría se esfuman las manzanas
por nosotros
sólo por nosotros
la dama pasea su perrito
los gorriones parecen tan humanos
el paisaje se oculta en las costumbres
y el jubilado con su pucho bajo un alcornoque
hace figuras, fantasmas, argollas en el aire
por donde mi hija, al fin, asoma sus ojitos…
Por nosotros
sólo por nosotros
el mundo acaso mañana sea hermoso

domingo, 27 de marzo de 2011

“Grados de referencia”, de Juan Mihovilovich. LOM, Santiago de Chile, 2011.


“Grados de referencia”, o la moral decadente de Juan Mihovilovich. LOM, Santiago de Chile, 2011.

"Los seres humanos se dividen en dos tipos de personas: los decentes y los indecentes" (Victor Frankl).

Hasta el momento era grato leer a Juan Mihovilovich (Punta Arenas, 1951) y su exploración del mundo interior del ser humano con cuentos y novelas de corte sicológico bien logrados, bien ambientados y coherentes con un autor que asumíamos consecuente y leal con los principios elementales de un escritor que se precia de tal. Me refiero especialmente a Desencierro, la cual considero una gran novela, a pesar de que algunos poetas la encuentran sobrecargada de preguntas e interrogantes sonsas que aparentan una cierta lucidez y que sin embargo apenas son simples cuestionamientos existenciales culposos que se responden solos, y que se los haría cualquier infante en una catequesis pueblerina, linarense o cureptana, de primera comunión. “Sabiduría del que no sabe nada”, diría Neruda. Redundancias, situaciones intelectualizadas epidérmicamente sin la más mínima carga semántica, salvo referencias generales a lugares comunes que encandilan a los incautos, mas no esclarece nada a los lectores atentos y avispados duchos en Saramago o Bolaño, por decir algo.

Pero al leer por cuarta vez Grados de referencia creo no equivocarme al señalar que me siento profundamente decepcionado por el inesperado e inoportuno giro que ha dado este “consagrado” autor a su trabajo y estilo literario. Lentamente empiezo a salir de mi admiración por este escritor al que sólo ahora capto con mayor claridad. Así vistas las cosas, con perspectiva histórica, se me revela de golpe y porrazo - al leer esta debilísima novela, insisto - demasiado hábil, perversamente hablando, casi maquiavélico, en desprestigiar a personas e instituciones con infamantes comentarios sentenciosos, fugaces, caprichosos, con un petulante aire de cinismo e ironía propio de los aspirantes a un cargo, a ese ansiado puesto público asignado por un indecoroso cuoteo político del cual nuestro autor hizo gala en los primeros gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia. En el país de ciegos el tuerto es rey. ¿Estoy equivocado?

Quisiera explicar y buscar las razones de este intempestivo cambio en su estilo narrativo. Pasa abruptamente de la novela psicologista de corte kafkiano, dostoyeskiano, en la cual nos sentíamos en presencia de una prosa, aunque a veces ambiciosa y pedante, sin duda bien lograda, pasa, decíamos, a una vulgar crónica social de denuncia y condena a los modos de hacer política de sus ex compañeros de luchas concertacionistas. Deslealtad, dirán algunos. Oportunismo, ubicuidad, sea lo que fuere, debemos reconocer que Mihovilovich sabe ser astuto y sagaz. De una ambigua militancia mirista salta abruptamente a la Izquierda Cristiana para así obtener la confianza de monseñor Camus quien, antes que cante un gallo, lo designa abogado - título obtenido en Ecuador, por si acaso - de los derechos humanos en la diócesis de Linares. Pero la ambición aumenta y de la noche a la mañana nuestro autor, hijo de carabinero, se hace militante del Partido Socialista para así tener opción a una seremía de Justicia o a una dirección nacional de rehabilitación penitenciaria, cargos por los que vegeta sin pena ni gloria. Luego opta a un consulado en Uruguay o una república bananera, de cuyo nombre no quiero acordarme, donde pueda desplegar su talento y oficio literatoso sin tanta obligaciones laborales; pero sabida era ya en toda la ancha provincia su condición de perezoso empedernido por lo cual no es aceptado más en cargo alguno. Al otro día renuncia al PS y a la Concertación y asume como juez de letras y familia en Curepto. Qué tal, ah? Trayectoria digna del más zorro de los camaleones políticos de cualquier república monoproductora. Chúpense esa.

Bueno. Volvamos al punto de encuentro. En esta mediocre novela en comento, “Grados de referencia”, se nos presenta el autor magallánico empecinado, en un gesto de despecho y amurramiento perpetuo, describiendo como novelista decimonónico un largo desfile de autoridades civiles, militares y eclesiásticos, amén de sus aventurillas pseudo eróticas con furtivas amantes irreflexivas y casquivanas, torturadores, espías, delatores, antiguos camaradas y compañeros de ruta, todos metidos olímpicamente en el mismo saco los cuales van quedando literalmente como chalecos de mono. Les cuestiona a tales personajes casi sin rostros, indefinibles, ambiguos, lo que hicieron y lo que no hicieron: sus creencias en una supuesta fe de “carboneros”, la militancia ingenua en partidos nominales con cero peso específico en el escenario de los perros grandes; cuestiona al Partido Comunista, a diáconos, obispos, maestros de la logia masónica, al poder judicial, a Gendarmería, etc., etc., etc., todo lo que se le ponga por delante pasa por su molinillo neurálgico en una catarsis ansiosa y descontrolada apelando a una supuesta moral superior, a un revelador espíritu que lo ilumina como preclaro y lúcido salvador de la humanidad; mensajes todos comunicados - me consta por propia confesión - por cuerpos celestes venidos del más allá. Por favor, ¿quién puede creer en semejantes sandeces, salvo las inocentes víctimas de su verborraea charlatana o los editores que compra con su sueldo de ganapán, o críticos que se dejan seducir por su pose de monje mesiánico? Por la senda del oportunismo bajo y ordinario cruza blandiendo su espada de fuego hasta llegar a las puertas del Paraíso y allí, como el perro del hortelano, no deja entrar ni salir a nadie.

Novela prescindible, innecesaria, bodrio baladí, que sin duda alabarán los arrepentidos de la Concertación que ven aquí una linda oportunidad para blanquear la imagen o salvar el pellejo a como de lugar. Total, el fin justifica los medios.

Bernardo González Koppmann
Talca, 25 febrero 2011.

sábado, 19 de marzo de 2011

"El Antiguo Testamento es Vallejo; el Nuevo Testamento, Verástegui"


Enrique Verástegui (Lima 1950), poeta, ensayista, cuentista, novelista, dramaturgo, guionista, matemático y lógico peruano. Realizó estudios de Economía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, en el verano de 1970, decidió integrar el movimiento Hora Zero - el Sturm und Dram de la literatura peruana. En 1971 Milla Batres Editorial publicó su libro "En los extramuros del mundo", escrito a los 20 años, que suscitó una revolución poética en Lima y un reconocimiento en los círculos más exigentes de América Latina. En 1976 obtuvo la prestigiosa beca Guggenheim de New York que le permitió viajar a Barcelona, Menorca y Paris, donde llevó cursos de Sociología de la literatura en la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales. Ha sido periodista en todos los diarios de Lima. Ha publicado en poesía: “En los Extramuros del Mundo”, Lima 1971; “Agregado sin corrección a los estudios de poesía”, números CCLVVII-VII Palma de Mallorca, 1977; “Typewriter concerto”, Londres 1977; “Praxis, asalto y destrucción del Infierno”, Lima 1980; “Argumento de una bande desineé en cristal líquido”, en Lima, 1985; “Leonardo”, Lima 1988; “Angelus Novus” (Tomo I) Lima 1989; “Angelus Novus” (Tomo II) Lima 1990; “Monte de goce”, Lima 1991; “Taki Onqoy”, Lima 1993; “Cañete” (Antología mínima) Lima 1998; “Ensayo sobre ingeniería”, Lima 1999; “El Teorema de Yu”, Lima 2004; “Yachay Hanay”, seguido de “Tractatus lógico matemáticus”, Lima 2006; “Teoría de los cambios”, Lima-Arequipa 2009.

Primer encuentro con Lezama

Llevo un sol en mis bolsillos
pero ya no tengo nada en mí
no puedo soñar cantar pensar en cosas concretas
no puedo soñar cantar escribir ese poema para ti mi gatita
arañándome el hombro
y mis vecinos me tienen controlado
me ven llegar como una peste
y hablan de mí
entre comillas soy el ocioso el paria el que llega tarde en la noche
y corro por estas calles de Lima
buscando recordando a Vívian
cayéndome en pedazos consumido por mí mismo y tu no hacías nada
por mí, viejo Lezama, estás ya viejo, pero te guío por estos
sitios
Vívian solía aparecer desnuda con sus enormes muslos de cedro
y mira acá esta foto: es Jericó devastada por el mal uso de los sebos,
por la droga, las flores de plástico
y sal un poco de tus páginas, de esos aires, Lezama, sé que el asma
es tu paraíso
pero comparando nuestros árboles, nuestra sana manera de
tendernos en la yerba
yo habito más que el infierno
y debo caminar pudriéndome por quedar bien contigo mientras
vamos paseando por Tacora
entre prostitutas y ladrones
que no logran robarnos nada porque nada tenemos pero tenemos
hambre y comemos ciruelas
y corremos fugándonos sin cancelar la cuenta
y otra vez estamos en la plaza San Martín frente al caballo inmovilizado
por las cámaras de los turistas
sin saber dónde ir ni qué ómnibus tomar
sin saber cómo ni cuándo apareciste en Lima sorpresivamente como
esas pocas lluvias que llegan para lavamos de la duda
y ahora estamos contigo en el café Palermo
ahora ya puedo decir que tus palabras huelen a manzano y los
manzanos son gente sencilla que ignora el uso de la palabra
gente que ignora el mal uso de la palabra
ahora sé que nada se perdió
y aprendí que el verso más claro está garabateado sobre la pared
de los baños
y voy recitándolo con voz sonora en medio de la calle
mientras me alejo y llevo a Lezama prendido como un laurel sobre
el ojal de mi camisa
yo no quiero brillar con esa intensidad de aviso Phillips
yo tengo un brillo en las pupilas
tan claro como el verso más claro que ahora voy gritando por estas
páginas sórdidas
y somos arrojados uno al lado de otro sobre esta gran ciudad caminan
un par de iguanas
reptando y comiéndose la luna
uno más joven que el otro
uno más flaco y pálido y callado y con las alas cortadas por la
rutina de estar continuamente dando batallas a la rutina
dando vueltas
y más vueltas encima de los cables
otra vez solo
sin nadie con quien cruzar unas palabras, una idea,
y los ojos están ardiéndote,
todo lo que miras es alcanzado por el fuego,
como en la hora del Juicio Final,
he llegado a mí después de haber gritado en las praderas porque
todos huían de ti pero ya tu habías huído de todos
y el corazón te quema más que un buen vaso de brandy en el
estómago
más que todos los fogones ardiendo juntos de noche sobre los campos,
el corazón es mi palabra y más que mi palabra soy yo ardiendo de
noche sobre los corazones que aún no han conocido el amor
y están desesperados gimiendo arrancándose los cabellos.

Datzibao

De pronto perdí todo contacto contigo.
Ya no pude llegar al teléfono, recordar ese número y llegar a tu casa que no conocí.
Ya no pude volar sobre ti como todos los días a las tres de la tarde estas pobres alas no dieron más
y aquí me tienes ideando estas líneas que reflejan mis ojos cansados de ir caminando con la mente y las manos repletas de yerba.
Yo fui el primer sorprendido.
La extrañeza de ser dos aves hurgándose el pecho y corriendo uno detrás del otro entre las matas y bancas del parque
y éramos arrojados fuera de nosotros mismos y por esto fue que conocí tu ciudad
y me apreté contra ti buscando desesperadamente encontrarme en tus ojos y amé todas tus cosas
y tu mirada angustiada y esa seriedad para responderme a ciertas preguntas y cuestiones que nos diferenciaron para siempre de las personas nacidas antes de 1950
tu maravilloso instinto agresivo desarrollado contra los males del tiempo y portándote como en la más furiosa embestida
en la batalla por un lugar en el taxi que nos alejó miles de cuadras más cerca de la pasión de la vida
hoy miércoles y no otro día.
Porque ya es hora de ir poniendo las cosas en claro y más que nada empezar a ser uno mismo
un solo obstinado bloque de rabia.
tú por todo lo que para mí reflejabas lo más claro eres mi sopor antes de echarte a gritar por estos sitios malditos
aún después de haber transformado esa palabrita bestialmente lúcida en una flor obsesiva
que yo no quiero acariciar ni comprender el suicidio mi amiga es una espera maldita.
Como puede ser aguantarnos un par de horas más en el parque en medio de un viento furioso que pugna por arrancar de raíz lo más nuestro de nosotros
y tú junto a mí convertida en mi aliento escuchándote aprendiendo de ti a la Molina no voy más esa canción negra arde en mi pecho, me aplasta, levanta, avienta a decir no contra todo.
Cada uno recuerda su primera caída.
Cada uno recuerda paso por paso los pasos que fue dando y los que no dio porque en uno mismo está el propio enemigo.
Y yo me levanto para luchar contra mí - y me tengo miedo.
Lo perfecto consiste en desabotonarnos el torso mientras vamos salvajemente penetrando en esta selva de arenas movedizas
y tu vida o mi vida no ruedan como esas naranjas plásticas que eludimos porque tú y yo somos carne
y nada más que un fuego incendiando este verano.
La vida se abre como un sexo caliente bajo el roce de dedos reventando millares de hojas tiernas y húmedas,
y no dijimos nada pero exigíamos a gritos destruir la ciudad, esta ciudad ese monstruo sombrío escapado de la mitología
devorador de sueños.
Y el musgo creció como un verso clarísimo en tus ojos.
tú querías leer mis poemas aferrarte a ese instante de dulzura donde jamás hubo límites entre uno y otro ser
y fuiste sólo una muchacha que pasó por mis ojos silenciosamente pegada a mí a mi secreta manera de enredarme en las cosas de explicar un mundo indeciso sembrado con piedras
yo que creí que nada era nada en cualquier lugar de este mundo
y de pronto me di con tus sueños como con un golpe de mar sobre el rostro
y luego adiós porque todo y nada puede explicarse en el amor y porque todo y nada se explica en nosotros y con nosotros.

Si te quedas en mi país

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.

Visiones místicas en Huanchaco

                     a Fritjof Capra

Sentado en posición de loto.
El mar color verde jade se revuelve
como una inmensa placenta
donde saltan, se hunden, vuelven a saltar
millares de peces relampagueantes
ante el disco rojo del atardecer.
Escribo un artículo para el periódico,
pero, ¿a quién le interesa visiones en el periódico?

Aquella tarde vi el poder de Dios,
energía, fuerza de la naturaleza
hecha el científico que trascribe este poema.

Maitreya

Me he sentado a esperar la vejez.
No pienso ni hago nada hasta que llegue otra
generación
a desempolvar el brío, los libros dorados, las
matemáticas,
el cuerpo, el alma, el universo,
todo ese conocimiento sepultado por el rencor,
la gnosis que demuestra que lo infinito
está en lo finito
donde está, realmente, el universo.

Florecí más que nadie
pero perfidia cayó sobre mí,
doblándome como una flor,
herrumbrándome, y fui silenciado.
Maitreya pasó desapercibido como una sombra por la
vida,
¿no dan ganas de llorar?

2 p.m

Tú sólo eres una rosa,
Una imagen divina en el mundo sublunar,
Un sueño que enaltece las flores,
Un mundo realizado en la felicidad de existir.

Si el mundo no cambia para bien
¿Para qué habrá de cambiar?

Nada enaltece más que la vida sabiamente llevada,
Nada produce más que un rosal.

Sobre la revolución

                        a Alba Delia Fede

Mis amigos me abandonan por sus ocupaciones.
La planta de azahar exige cuidados
que no tengo para perfumar la noche.
El poeta necesita un trago, divertirse,
charlar de la música de Bach.
¿Pero cuándo mis amigos alcanzarán
la plenitud si descuidan la planta de azahar?
ALBUS tiene un capítulo sobre la revolución
y otro sobre la plenitud.
En ese sistema la luna nueva
me descuida y puedo perfumar la noche en la luna llena.
El azahar perfuma intensamente el universo.