sábado, 11 de septiembre de 2010

Bernardo Chandía Fica; Selección de poemas


Bernardo Chandía Fica (Santiago, 1965-2001): Laboratorista Dental de profesión, en 1985 integró el taller literario La Jaula dirigido por Olivia Saavedra y, al año siguiente, ingresó al Gredazul en el Goethe-Institut. También participó en 1987 en el taller de Alfonso Alcalde y, dos años después, en el Espacio bajo la tutela de Osvaldo Ulloa, el cual co-dirigió durante 1990. Entre 1986 y 1988, editó de manera artesanal la revista literaria La Grieta, de la cual publicó ocho números. En 1991 fue el Coordinador General de la Primera Feria del Libro de Macul, comuna en la cual residió. Entre 1991 y 1993 formó parte del grupo de trabajo de la Comisión de Cultura de la Sociedad de Escritores de Chile, institución de la cual fue posteriormente director. Sus poemas están incluido en varias antologías. Desde 1993 fue colaborador permanente de El Siglo. Publicó los siguientes libros: “Nadie está a salvo” (1992); “Furo el poeta” (1993); “Último barrio” (1995); “Evocaciones de un dios cansado (1998); “Las azoteas del miedo (1999) y “Bitácora de los vencedores” (2000). En 1999 recibió el Premio Fundación Pablo Neruda.

Son sílabas abiertas tus palabras
A veces la ilusión espera años
para que un buen día la aprieten
como una polilla entre los dedos.

Consejos para el que viene 
Todos sabíamos que aquí
no iba a ser fácil
veríamos cadáveres en las esquinas
y oleríamos carne humana en los hospitales
bajo el concreto que soporta culpas
anidarían limosneros y ratas de larga cola
que también son alimento cuando ya nada queda.
Todos sabíamos que no iba a ser fácil
los suicidas cantando su última canción
antes de enfrentar el noticiero,
escuchar el vacío de una 38
congelar el cráneo que explota en cámara lenta.
La guerra de ellos ahora sería nuestra guerra,
había que atacar con todo,
endurecer la mirada y los brazos.
Todos sabíamos que en la ciudad no era fácil
el vómito era el camino,
el amor había que dárselo a las plantas.

Para terminar
No nos enseñaron a pedir limosna
hubo que aprenderlo
y toser con fuerza entre harapos.

Luego
sonreír para la fotografía
agradecer la pensión de gracia
y sobrevivir esperando la muerte.

Recuento
Finalmente todos
nos tragamos el agua mineral de los años
y ahora,
ustedes y yo,
nos miramos las manos
y los ojos murmurando.
Tuve la opción
de ser y sombra,
juez y parte
y no me voy a poner
a mirar
atrás ahora
si los bosques permitieron que las hojas
sirvieran para ocultarse.
No me fue bien,
porqué no decirlo,
pero no me dejé seducir
por sonrisas y fotos tristes,
desprecié las barrigas
alimentadas con mala leche
y parece que fui leal.

La poesía
era nuestra existencia,
buscar un mundo utópico
con los ojos y piel entregados
al ocio de los sentidos
y eso lo hicimos amando al mundo
amándolo a usted
que me mira de frente
en los años que nos unen
para siempre en el mismo saco.

Último Barrio
Fuimos los últimos
y debemos agradecer.

Los últimos
en jugar a la pallalla
en estirar nuestras manos
para medir la cuarta.

El sueño de Ícaro
brillaba en nuestras pupilas,
la espera de la nieve
nos hacía impacientes.

El tombo,
la pinta
y la escondida,
patadas y combos
en la pichanga.
Últimos de pandilla sana,
construimos carretones blindados,
soñamos con zapatillas de moda.

Y no debemos ilusionarnos.
Atrás nadie viene,
nadie nos sigue los pasos
excepto un leve zumbido
que se acerca y aleja,
cauteloso,
esperando.

Opus nigrum
Escribo para que se vaya el miedo
porque tengo miedo escribo
si naciera
escupiría la cara de los mismos
asesinos
y el miedo me encontraría
escribiendo
escribiendo.

Alguna vez
Alguna vez nos atreveremos
bailaré contigo apegada a mi cuerpo,
no será necesaria la música,
ni pistas sofisticadas o juegos de luces
que trastoquen las siluetas.

Estaremos solos tú y yo
y el ritmo de nuestro aliento,
quizás hasta ni siquiera estemos nosotros...
pero bailaremos.

Accidente
Hay amores que son un accidente
donde heridos y muertos
mantienen sus bocas unidas
a un catre oxidado y viejo.

Puede pasar mucho tiempo
antes que alguien se atreva a separar
los fierros retorcidos
o limpiar los sistemas rotos.

Hay amores que son sólo eso,
una tragedia más en el camino

Veterinarios
Si fuimos la generación castrada
hay que reconocer que muy mal
nos castraron.
Pudimos ser mansos como bueyes
o arremeter como toros
buenas razones tuvieron
para temernos.


sábado, 3 de julio de 2010

Mario Meléndez (Linares, 1971) Selección de poemas




La Playa De Los Pobres

1
Los pobres veranean en un mar
que sólo ellos conocen
Allí instalan sus carpas
hechas de mimbre y celofán
y luego bajan a la orilla
para ver la llegada de los botes
curtidos de adioses
En la playa
la miseria se broncea boca abajo
el hambre toma sol en una roca
los niños hacen mediaguas en la arena
y las muchachas se pasean
con sus bikinis pasados de moda
Ellas tienden sus toallas de papel
y se recuestan a mirar el reventar de las olas
que les recuerda la forma de un pan
o una cebolla
Mar adentro nadan sus sueños
Y ellas ven al vendedor de helados
acariciando sus pechos
o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma
del que regresan con vestidos nuevos
y una sonrisa en el alma

2
Los pobres veranean en un mar
que sólo ellos conocen
Y cuando cae la tarde
y el horizonte se desviste frente a ellos
y las gaviotas se desclavan del aire
para volver a casa
y el crepúsculo es una olla común
llena de peces y colores
ellos encienden sus fogatas en la arena
y comienzan a cantar y a reír
y a respirar la breve historia de sus nombres
y beben vino y cerveza
y se emborrachan
abrazados a sus mejores recuerdos
Mar adentro nadan sus sueños
Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela
cargando libros y zapatos y juguetes
o a ellos mismos regresando del trabajo
con los bolsillos hinchados
y con un beso pintado en el alma
Y mientras ellos sueñan
el hambre apaga sus fogatas
y se echa a correr desnuda por la playa
con los huesos llenos de lágrimas

Me sobra un muerto
                                a Pablo de Rokha

Me sobra un muerto, me sobra
me sobra un muerto y no soy yo, quién es
y viene de la levadura y de los precipicios
me sobra un muerto
un muerto martillándome la piel
me sobra un muerto y no soy yo
porque estoy vivo y lo presiento
lo respiro, y cae de la manga de otro muerto
y cae y cruza mi camisa, y da la vuelta
y sigue y sigue en mi esqueleto, un muerto
un muerto en mi esqueleto, instalado de por vida
un muerto me sobra y no soy yo
y llora y grita y ríe con su carcajada demoniaca
un muerto, un muerto sagrado
un muerto en el gemido del espanto
un muerto derramado en mi garganta y en mi sed
con su ceniza de elefante
en el vinagre, en el aliño de los años
un muerto rodeando los cristales
en las babas, en el pus, en los gusanos malolientes
defecando un muerto sus palabras
o en la suma de las voluntades o en ninguna
o en la roca de las rocas, trapicado el invencible
el muerto agujereado por los otros
inmutable en el zarpazo, en la estocada del olvido
me sobra, me sobra un muerto y no soy yo
porque patea y raspa
engulle con su dentadura cavernaria
hasta rozar por fin la sal del universo

El barco del adiós

Yo soy el niño que juega con la espuma
de los mares desahuciados
Por esa playa embanderada de gaviotas
yo estiro mis brazos como flojas redes
mientras las olas pellizcan mis sueños
y una sola lágrima revienta contra las rocas
Los arrecifes se asoman a la orilla
vienen descalzos a bailar sobre mi alma
y en sus labios traen algas y corales
la levadura del mar convertida en beso
Yo muevo mis pies entonces
como dos viejos remos
mi corazón es un océano de rostros y de manos
y yo entro en él sin darme cuenta
con mi equipaje de arena
aferrado al timón del viento
a la proa de los años
donde una voz que no es mi voz
eleva el ancla de este pequeño barco
que se aleja con mi infancia a bordo

Vuelo Subterráneo

Soy el objeto que soy
y a veces también soy otro y estoy lejos
sentado en agua y tierra
y en el eco de las lenguas ardientes
Y duermo, sí, duermo la colosal aventura
de la palabra humana acuchillada y ebria
sangrante en el recuerdo de los muertos
que parecieran venir de adentro
y sollozaran al verme escribir sus nombres
Y ahora, cuando sale de mi boca
esa tonada de lluvia y sol mojado
me recuesto por todas partes y respiro cicatrices
y recojo las migajas que le sobran a mi alma
y tengo frío
y me despierto en medio de las rosas
sin entender quien vive o ama todavía
Por eso es que mi ombligo no tiene edad
y sigo esperando el día de los besos perdidos
aún cuando mis uñas no tienen ganas
y mi cabeza está más triste y oscura que nunca
aún cuando mis sueños son anónimos
y mis huesos ya no encuentran
el murmullo de los siglos
Y vuelvo a deletrear cenizas
y vuelvo a perseguir mi sombra
y a este árbol que agoniza entre mis dedos
lo enterraré conmigo
y volaremos en espiral
como los dientes de algún resorte
y moriremos juntos, sin ataúd
como las cuerdas de una guitarra olvidada
y moriremos por siempre y será un premio
un premio a nuestros pies y a nuestra médula
un premio a nuestra antología de vidrio
Y lloraremos gusanos y lloraremos ratas
y lloraremos hormigas sin fecha y gatos de luto
y lloraremos sonrisas en los ojos ajenos
y negros bosques
donde una flor se arrancará los cabellos
Porque este cielo aún no me conoce
aún no oye el acorde que llevo en los sesos
no me conoce, y soy el objeto que soy
y a veces también soy otro y estoy lejos
y me extiendo por muros y calles
y pueblo estrellas
y dejo la luna en la mesa, sin avisar
y me emborracho a la salud de nadie
y me despierto en medio de las cruces
con una vigilia de araña
y con un beso dedicado a cada muerto
y a cada muerto un abrazo y un latido de tumba
y a cada muerto un suspiro
un trozo de mi antiguo corazón
que se derrama como un río de gemidos

Qué debo hacer para cantar

Qué debo hacer para cantar
si a veces se me pierde el grillo
que llevo adentro
se me desprende la campana
el timbre, el ave
y sólo me queda el latido
de algún jilguero en la memoria
luchando por desatar su melodía
sobre las alas del abecedario
Y cuando encuentro al fin mi flauta
en un estanque del tiempo
se me oscurece la garganta
de pensar a quién
a quién, a quién
dirigiré las notas
de este arcoiris sin luz
de esta ampolleta mal colocada
y casi siempre insatisfecha
Preferiría escuchar por las tardes
a una gaviota sentada en mi cuaderno
jugando a ser paracaídas
en los espacios en blanco
o repetir el grito de unos bigotes
al ser arrancados
de su lugar de origen
Preferiría el sonido de un huevo
sacando la lengua al aceite
apresurado por entrar a la boca
de mil mujeres sin dentadura
Entonces recuerdo
que llevo pegada una mosca
al tímpano del alma
ella se reproduce en mis sueños
y no es violín
porque en la muerte desafina
y se le rompen las cuerdas
al detenerse en la sangre

Me he decidido a vivir

Me he decidido a vivir
y creo afirmar que mis latidos se convencieron de ello
He tenido ofrecimientos sinceros para cohabitar
/la extremidad de una telaraña
o para servir como testigo de matrimonio forzado
Es más he sido amante de la noche con sólo cantos
/y bostezos repetidos
No me gustan los aviones porque menosprecian
/a las aves
Tampoco soy creyente incondicional de las pasas
/en las empanadas
de las secretarias con dos idiomas o de la crema
/humectante
como único remedio para las arrugas
Me he decidido a vivir
y creo afirmar que mi nariz se ha convencido de ello
Escojo la corbata que hace juego con el mundo
elijo los zapatos que le vienen a mi sombra
/y a mis sueños gastados
No miento al decir que lavo detalladamente
/la fruta que ingiero
por temor a la hepatitis
lo mismo hago con los espárragos y las botellas
Me encanta encadenarme a los parquímetros
y anclar en una esquina y detenerla con la frente
y avanzar por el cemento entre ruedas venenosas
luego frenar tenderme en línea recta
en perspectiva en ángulos de piedra y de madera
Escupo el largo y viejo ceremonial de los santos
sobre sus fieles devotos sobre sus libros
/desahuciados
Y a cada cual lo suyo a cada camisa su cuello
a cada pierna de mujer y a cada cadera su vestido
a cada misa su vino y su pan de miga inconclusa
Nada escribo sobre los ascensores
Es de mala educación eructar al desayuno
/o en la cena?
Me he decidido a vivir
y creo afirmar que mi poesía se ha convencido de ello
Me he decidido a vivir a la manera de los gorriones
/y de las aves sencillas
a la manera de una lluvia que me hace estornudar
a la manera de entender lo poco que entiendo

La Invitación

Mis funerales serán mañana no te los pierdas
trae a los niños si quieres
habrá números para todos los gustos
habrá mimos y magos y payasos
y una cantante como nunca has escuchado
Vendrá gente de todas partes a celebrar este día
Los estudiantes llegarán con sus globos azules
los pobladores alzarán sus banderas
/a un lado de mi tumba
las hojas bailarán al compás del viento
que también estará presente en este sencillo homenaje
y una mujer desnuda como nunca has visto antes
entrará en mi ataúd y lo sellará por dentro
Qué más te puedo contar
Los vendedores gritarán sus ofertas
/apostados en las cruces
y ofrecerán retratos míos que no me favorecen
y también mis originales que no son originales
sino copias que algún vivo imitó con cuidado
/para enriquecerse
Te pido no compres nada
más bien disfruta el momento
porque a las quince en punto un coro de grillos
/dará inicio a la fiesta
Entonces se apagará el cielo de golpe
cuando las nubes lo cubran en señal de respeto
y las palomas dibujen mi nombre en pleno vuelo
y las abejas llenen de miel los recuerdos
/y las lágrimas
Y hacia el final del día
cuando todos estén cansados y borrachos
un niño que no sabe leer pedirá la palabra
y dirá el más bello discurso que jamás has escuchado
Ya sabes no faltes a esta cita
no hagas que me levante de mi tumba
/para tirarte las orejas
o que esconda para siempre las llaves del cementerio
y no tengas a quien llevarle flores

Cicatrices de guerra
                            a Ivo Maldonado

A veces
cuando me emborracho
las palabras me traen a casa
en un viejo triciclo de madera
Y lejos de quitarme los zapatos
y acostarme
como ocurre en estos casos
me dejan tirado en el jardín
lleno de hormigas
y con la cara pegada
al foco del alumbrado
“Eso te pasa por escribir malos poemas”
me dicen
y se marchan cantando y riendo
abrazadas
a mi última cerveza.

sábado, 19 de junio de 2010

Gladys González (Santiago, 1981) Selección de poemas



Gladys González  (Santiago, 1981): Poeta, licenciada y profesora castellano. Ha publicado: Conrimel, Antología de poetas mujeres del cono sur (Ediciones La Calabaza del Diablo, 2006), Gran Avenida (Ediciones La Calabaza del Diablo, 2004), Poemas (coautoría, Balmaceda 1215 ediciones, Chile, 2003), Papelitos (Eloísa Ediciones, Argentina, 2002). Éste mismo libro fue editado en e-book por Crunch! Editores, México (2003). Ha sido incluida en la antología de poesía latinoamericana Mundo Literario (Editorial Nuevo Ser, Argentina, 2003), en (SIC) de la Biblioteca Nacional de Chile (Valente Editores, Chile, 2004) y en Cantares: nuevas voces de la poesía chilena (Selección de Raúl Zurita, LOM Ediciones, Chile, 2004).

Tul

Quiero verte en tu cama de hospital
contagiarme de tu muerte
bañarte con una esponja
como a los bebes
escribirte en el borde de las piernas
"no me dejes"
dibujarte la cara
con los granitos de arroz de mi plato
curarte los moretones del ojo
te haría el amor
desde esta esquina
despacito
sin tocarnos
porque yo sé que no puedes estar conmigo
y no me importa
me aguanto las ganas
me como el deseo
te regalo mi chaqueta
mi vestido de tul
mi casita de la zona sur(1)
duermes en tu cama de hospital
y yo pongo más números
a mi lista de fracasos
me voy marcando la carne
con alambres y clavos
me voy convirtiendo
en la explanada de tu llaga
________________________________________
(1) Los amigos dicen que soy una tonta
Que quieres experimentar
Yo les digo que soy un tubo de ensayo
Me miran y mueven la cabeza
Saben que voy a sufrir
Yo les creo todo

Barquitos de papel

Veo la pobreza de mi barrio
las calles inundadas
llenas de barquitos de papel
que los niños recortan
Veo la pobreza de mi barrio
barquitos de papel
naufragando como lucecitas
en el barro

Me dice

Me dice que escribía en boletas
y papelitos de cigarros
mientras ella
se iba al baño
a mirarlo por la ventana
Me dice que ella es su muerte
y que no quiere morir todavía
porque la muerte
es mujer fatal
Me dice que ella es su crisantemo
y le recita haikus
en el cerro San Cristóbal
mientras los animales
se vuelven histéricos con la lluvia
Él recoge las mejores cartas
y las guarda en su libro de budismo
recitando mal a Girondo
mientras ella
se aleja
con sus senos de magnolia
volando
sobre la ciudad

Cicatriz

El lado salvaje del amor,
muchacho,
me lo llevo
en este último viaje
junto a un toque de morfina
y con la sensación
de ser una eterna cicatriz
que vaga por la ciudad

El territorio del corazón

Bajaba del colectivo
y miraba tu calle
desde Gran Avenida
hasta Santa Rosa
caminaba
alrededor de tu casa
marcando el territorio del corazón
como un perro
te esperaba
en las escaleras del metro
por si ibas a trabajar
en la mañana
o si regresabas
para almorzar
después
vino la noche
y Aretha Franklin
el ron con cocacola
y el whisky en los bares
las llamadas telefónicas
entre fiesta y fiesta
los viajes en taxi en la madrugada
para ir a buscarte borracho
a los paraderos
vinieron el descontrol
los baños públicos
las peleas
las esposas y las antiguas amantes
el viaje a Argentina
los perros muertos
los almuerzos en el mercado
y los poemas

todas las noches
te busco
sentada en las cunetas
donde vas a beber
te espero en el bar
hasta que se hace de día
y apareces
con un librito
en la gabardina
un librito
en el que está dibujado
mi corazón

La chica más linda

La chica más linda de la fiesta
tiene una bolsa plástica en la cabeza
marcas de tinta en los dedos
sus huellas digitales
en toda la ciudad

Ninguna pintura
Módulo B. Celda Nº 100

Yo no tuve ninguna pintura de la última batalla
nada que diga
que estuve allí
solo un montón de fotografías borrosas
coinciden con nosotros
en que la calle fue nuestra
en que nadie pudo domarnos
ni siquiera
cuando estuvimos jadeando
de espaldas a la pandereta
te acuerdas
que parecíamos tan ingenuos
cuando nos decía:
"quédense en ese paradero"
y esperábamos horas
a que él llegara a recogernos
cuando ni las fiestas
ni los tragos exóticos
ni los cambios de vestido
ni ninguna boca que besáramos
nos daba un golpe como este en el rostro
yo no tuve ninguna pintura de la última batalla
ningún saludo marcial
que me regalara una despedida
ninguna disculpa
ningún perdón
Pavimento
Toda yo alambrada
recogida por los muslos
la carne floreciendo por las púas
la planta de los pies deshaciéndose
y sellando la tragedia en el pavimento
como una marca de sol

Pedacitos de muerte

Esta noche
no intercambiamos jeringas
ni besos
nos declaramos la intensidad en el rostro
nos guardamos la sangre salvaje
para no contagiarnos desde el amor
Trozos de mercurio
Una pensión en Valparaíso
una cama
una mesa y dos sillas
tengo a John Milton
sobre la taza del baño
estoy bebiendo lo que queda de la tarde
he escrito cosas mientras estaba borracha
que me parecen bien
espero a mi amiga del cerro Barón
para que me recoja despacito
como trozos de mercurio
y me lleve a comer algo
en un restauran donde halla wurlitzer
porque quiero escuchar
esa canción de Bob Dylan
todo lo que me resta de vida

jueves, 10 de junio de 2010

Ramón Riquelme; selección de poemas.


LECTURA

Vuelves a leer esos diarios antiguos
para saber dónde está la mentira.

EL AGUA

El agua
en la mañana
corta
el sol
a pedazos.
El agua destroza
la comunión de las piedras,
el agua
lava
el pecado
del anciano.

EL ESCRITOR Y SUS DELIRIOS

Qué vale más: escribir sobre el vuelo de las flores
o asustar a los niños
con la próxima catástrofe.
Hoy ha venido un brujo
a contarme cosas
que ya me habían pasado.

DESTRUCCIÓN DE LA PERSONALIDAD

Me fueron destruyendo mi personalidad
como si estuviera en una campana de vidrio;
al final de esta historia
ya no sé cómo me llamo;
sólo puedo testificar
que soy un queltehue
muerto de hambre.

ESTATUARIA

Todos esperábamos
el fin del mundo;
cuando en el patio de la prisión
nos leyeron las sentencias
creíamos que el mar se había
abierto para nosotros
pero
Él nos abrió la luz
entre las sombras.

FANDANGO

¿Qué palabras
puedo
usar
hoy
para decirte
lo que
ayer
no te dije
por mi timidez
increíble
para hablarte
de las bellas
cosas
alrededor
de las
cuales nos movemos
todos los días?
El silencio
es a veces
la mejor
declaración
de amor

VINAGRE Y SAL

Vinagre y sal
nos dio el verdugo
antes
de las preguntas.
Vinagre y sal
para que la memoria
recordara
los pecados antiguos.
Vinagre y sal sobre las heridas
abiertas
con las lanzas
cuyas cabezas
tenían
la cicuta
de la historia.

DESDE LUEGO

Desde luego,
la palabra se gasta
cuando ese rastacueros
se harta de comer y beber
con las pobres monedas
de los poetas de Pencopolitania.

BENDICIÓN DEL AGUA

El agua
bendice
los pies cansados del hombre
después de haber buscado
por años
a su hermano
desaparecido
en las dunas
de San Antonio.

ARTE CINÉTICO

El ojo vio tu piel húmeda con el aire
del mar venido desde Tumbes
donde los cuerpos solían
iniciar el juego de los sentidos.

DESTINO

Las arenas de la playa
y el bosque cercano
son el refugio del hombre
que ha perdido la memoria

HORA DE ALMUERZO

Los peces muertos
lo fresco de las verduras
te hacen recordar
la desaparecida imagen
de tu madre.

LA MUJER

La mujer contaba las historias
de su vida
mientras bebíamos el vino
en aquel bar de la avenida Puerto Montt;
ella pudo ahorrarse sus palabras
dándome un beso en la cara.

VEJEZ

Se te olvida todo: el dinero,
las fechas de aniversario,
poner la bandera frente de tu casa,
pero no se te olvida besarle
los frutos a esa niña
que te trae las empanadas
para el almuerzo.

LINEA

La línea que separa la vida de la muerte
es la nube que atraviesa
la calle donde vives.

MARILYN MONROE

Muerta
estás
en ese
Julio de 1961
por el Valíum
y el hastío
de no ser tú
misma,
mientras
medito
bajo los
tilos
de esa
plaza
pasa la mujer
con su amante;
yo decido matarlos
por haber
olvidado mi desamparo.

TERCERA CLAVE

A veces
se hace
necesario
caer de espaldas
sobre el bullicio.
Romper
con la lanzas
y flechas
los trabalenguas
nacientes
en la raíz
del pelo.
No nos seduce
este girar
como aspas
de una rueca
gastada.
No nos complace
lo rítmico
del aburrimiento.
No nos complace
la glotonería
de la vanidad.
Por último
se quiere revisar
las voces antiguas,
se quiere hundir
los pies en el agua
de los ríos celestes.
Se quiere
el silencio
para escapar
al sexo seco.
Viento,
recibe
mi llanto.
Agua,
recibe
mis gritos.
Sol,
recoge
mis heridas
y quema la cara
de los que afean
mi alegría,
de los que cruzan
las manos
para no recibir
mis frutos.

LA PARADOJA

Todos mis amigos están ya muertos,
convertidos en ceniza o viento;
el agua ha bendecido sus huesos
que ahora solamente serán
un montón de polvo
depositado en el marco de una ventana
o en el lomo de un libro;
siento el barro de este invierno
igual al otro que aconteció al cataclismo;
entonces las fieras preparaban su venganza
y parecía que esto nunca sucedería.

ADIÓS A LA DONCELLA
                   a Kira Maldonado

Me han contado
que te vas
a una ciudad de
lluvias
donde no
se conoce
el sol.
Qué haré
para
contarte
mis historias
de
desamparo.

ALMA MAHLER

Desprotegida de ornamentos
y vestuario
llegó esa noche de invierno
al despacho del poeta,
pero cada loco tiene siempre caminos distintos
sobre todo cuando el poseso
quiere rescatar desde hace tiempo
el ojo de La Estrella Mayor.
Entonces no hay atención
para asuntos cotidianos,
asuntos baladíes
o conversaciones de burgueses satisfechos
hablando sobre la poesía de Nicanor Parra
como el acto del bufón;
en medio de la multitud
está la muchacha aquella
que me entrevistó
para una revista cultural que nunca se publicó,
los borrachos y las putas elegantes
suelen siempre tener ocurrencias de divertimento.

MIRANDO EL MAR

Cuando se mira el mar se recuerdan mucha cosas
de la memoria en su vértigo:
el destino de los peces reventados por el fuego
de cualquier volcán
perdido en algún bosque del sur.
Lasas son lágrimas derramadas
por el primer amor perdido
entre el humo de los trenes
que van al norte
o al sur.
Mi madre lavando sus pies en la caleta “El Membrillo”,
es Enero de 1955
y estoy perdido y ahogado en medio de la multitud
que come sus presas de pollo
y toma
ese vino tinto rancio
donde los pobres
cada Domingo
creen en su propia felicidad.

AMARTE

Tener amor hacia mujer joven
es saber
que el hombre aún está vivo
salta a pie desnudo sobre
las piedras
que arden con el fuego
de los árboles quemados
cerca de la playa de Coliumo
donde el poeta Alfonso Alcalde
sigue escribiendo
El panorama ante nosotros.

AMOR DE LA INFANTA

Yo no me atrevo a preguntar a la infanta
de sus amores antiguos.
La miro y recuerdo mis tiempos de vagabundo,
cuando por las calles
me iba a la biblioteca universitaria de Concepción
y hundía mi cabeza en los papeles
escritos de Alexander Block,
en los días de la revolución soviética.
Después el aire de incienso y dogma
de “El Padrecito Stalin”
todo lo echó a perder.

ABRAZO

Levemente
toco el cuerpo de la muchacha
y pienso
que pronto seré expulsado del paraíso
y eso me alegra.

LOS DÍAS DEL JÚBILO

Los días del júbilo
no volverán a estar más en nuestra memoria,
por lo menos
hasta que la nueva semilla dé sus frutos.
Entonces aprendí a besar
casi como jugando a las muchachas
que iban en nuestros desfiles
o miré de soslayo
los frutos pequeños de aquella socióloga
que nos hablaba de los libros de Mendel.

sábado, 22 de mayo de 2010

“Si Dios existe morirá con nosotros”. Eduardo Gómez Cuadrado


Nacío en Valladolid (España) 1980, ha vivido entre otras ciudades en Burgos, Ceuta o Nápoles, reside actualmente en Madrid. Es Licenciado en Derecho de la Universidad de Valladolid, donde además desarrolló una intensa actividad cultural como director de una de las revistas universitarias más antiguas del campus español: Articulo 20 y como presidente de la asociación que la editaba: Comunicación. Ha Organizado y participado en recitales literarios, conferencias, y diversos movimientos estudiantiles.

Fundó y promovío uno de los recitales más importantes de España “Jóvenes poetas” (Versatil.es) que se celebra en la ciudad de Valladolid.


Selección de Poemas (Ivo Maldonado)

INFANTICIDIO
Yo nací en 1980,
generación divina con marco de transición en déficit.
El golpe de estado,
me pilló durmiendo y al despertar
ya había acabado.
Yo si jugué con los amigos a tirarnos piedras,
y pantalones con rodilleras pegadas a plancha,
rotas también de jugar al fútbol sobre el asfalto del barrio;
y nocilla, y pan y chocolate, y mercromina,
y revistas porno en la basura. Gran tesoro.
Y mi madre gritando en la ventana: ¡Eduardo, sube que se hace tarde!.
Nos encontraba la noche jugando en la calle.
Y jeringuillas en las esquinas.
Yo también estudié con monjas y con curas;
me enseñaron lo suficiente sobre dios, para no creer en él.
Y lápices de colores, y cromos de la liga con Zubi de portero,
y Perico en las chapas, y canicas de "gasolina", y poskitos,
y niñas con coleta y diadema, y naranjito,
y "señorita yo no he sido".
La primera tele que vi era aún en blanco y negro. No daba para más.
Dos canales y nos sobraba uno.
Y contra todo pronóstico fuimos creciendo
en esta España que de pronto fue Europa,
pero daba igual porque el barrio seguía siendo de cemento,
pero la tele tomo color y canales, y la nocilla se llamó nutella
y el fútbol de asfalto se jugaba en la Play.
Y un idiota nostálgico siguió escribiendo,
las mismas bobadas de nuestros padres sobre su niñez.
¿Lo harán nuestros hijos?.

LILITH
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
y cierra la puerta cuando salgas.
Borra del espejo tu sonrisa,
y entregarte a la lujuria que predicas.
Yace sobre un cadáver
el suelo que besa a cada uno de tus pasos,
las noches que tapaba estrellas
para que pudieras dormir.
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
y mientras caminas, por favor,
finge que lloras, aprieta los puños,
traga saliva, osa sufrir.

Llévate la suela de los zapatos
que me regalaste esa noche
pero déjame tu figura envuelta en la toalla.
Quemaría tus fotos si ardieran.
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
recoge los besos que me diste,
aún te pueden servir.
No dejes la puerta del bar abierta,
tal vez entren tipos como yo
y ya estás cansada de poesía,
plena de hombres, harta de vida.
Pon otra muesca en tu cama Lilith

TIEMPOS EXTRAÑOS
¿Qué queda después de la niebla?
La pólvora mojada e inservible
para los exhaustos sentidos.
Una panoplia de despropósitos
desgastados y caducos.
Un erial sembrado de sueños famélicos,
el solar polvoriento y estéril,
futuro camposanto de días quemados.
¿Hasta donde alcanza la visión desde este altozano?
Depende de la posición del sol,
pero mi sombra extiende la penumbra
hasta el horizonte.
Mis pasos ya no siguen a mis huellas,
ni las marcas del camino me orientan.
A gritado ¡Tierra! el vigía,
tierra que será mi sepultura
y de las lágrimas de la noche
brotarán las flores del dolor,
y yacerá allí eternamente
esta vida que espera
los tiempos extraños.

LA MALDICIÓN DE CALÍOPE
El problema de los poetas malditos de verdad,
de los grandes poetas, dijo Kafka,
es que tiende a morirse sin haber escrito una sola línea.
Si bien no es menos cierto, concluyó Diógenes,
que todos mueren en el poema

NOSOTROS
Nosotros que no heredamos la ignorancia
sino el dolor de la lucidez,
que deportamos a la muerte con el fracaso.
Nosotros que no necesitamos luchar para perder
desertores de todas las batallas
nos atrincheramos en los brazos de la Venus.
Nosotros que conocemos la distancia al suelo
que merecemos las piedras con las que tropezamos,
sabemos que el golpe, una vez más, será en la herida.
Nosotros que cercenamos el intuido destino
cerrando con un portazo la inmortal memoria
abriendo a patadas la mentira del olvido.

EL NAUFRAGIO
Empecé a quemar las naves,
a cerrar el silencio con un portazo,
a buscar entre los restos del naufragio
una salida honrosa.

No había escapatoria.

No me convencieron las luces
ni los cantos de sirena,
fue un suicidio, lo admito,
pero yo no apreté el gatillo.

ZYCLON B
Los que rasgaron los muros de Oswiençin

merecen la paz y la venganza.


Nunca tuvo la muerte tanto miedo

como a la sombra de los árboles de Birkenau.


Hoy llora arrepentido hasta el diablo - no así el hombre –

blasfemando contra el cielo y gritando

¿Dónde estaba dios cuando ocurrió?

¿Son ahora más inocentes los gusanos

que habitan sus bocas?


Se retira, avergonzada, la bruma del olvido

que envolvía la montaña de equipajes,

los enseres, las gafas, los zapatos, el pelo…

¿Cómo fue posible tanto dolor?

No, no fue posible…

y sin embargo

fue.


El animal enjauló al hombre

y la bestia que intuimos en cada ser

se reveló más voraz y más cruel

devorando la fe en lo humano,

demostrando lo inútil de lo humano.


Aún quedan restos de piel en sus muros,

y las lágrimas en las siniestras torretas

donde el centinela cerraba los ojos

y apretaba el gatillo rezando.


Cada piedra que recuerdo

tenía un nombre y una mirada

y el rastro de las manos

que se apoyaron contra ellas.


La vida y la muerte

distaban el grosor de los muros

el espacio entre el barrote y el aire

del cañón a la culata de la Luger.


¡Nunca más¡, gritan sus hijos

¡No debió ser!, claman sus muertos.


Pero fue.


La postal en blanco y negro que recuerdo

debería bastar para quemar los tanques

y abrazar la hierba.


Pero no será.

EPITAFIO LÍRICO
No hay poesía
si para escapar de la rutina he de olvidarte.

No hay poesía
si para entender el engranaje que nos aplasta
he de sonreír complaciente.

No hay poesía
si no puedo esquivar el torrente humano
que me empuja cada día en el subsuelo
de esta ciudad de funcionarios irresponsables.

No hay poesía
si no puedo besarte sin parar la maquinaria
de los pensamientos metálicos que cargan
la bomba de relojería que llevo alojada en las entrañas.

No hay poesía
si ahora que he perdido algo
dejo de buscarlo y me entrego sin más
al golpe redentor de alguna madrugada definitiva.

No hay poesía en llorar,
ni en perder, ni en no dormir
ni en arrastrarse por los bares de noche
y por las calles en la mañana.

No hay poesía
cuando no quieres que la haya,
cuando no la encuentras ya silente tras los ojos,
ni agazapada en los suspiros.
No la ves ya en su rincón habitual,
ni en sus tabernas favoritas.

No hay poesía
que te deje de nuevo absorto,
perdida la mirada, ido en un mundo etéreo,
y que te arranque del aburrimiento de estar aburrido.

PROGRESO
La poesía sutil,
fina seda de los verbos,
murió aplastada por el tren de la línea 1.
Subway.
¿Oyes el hit-hat arrítmico de las bolsas del supermercado?

Ya no hay aventura en la palabra;
nadie la ama.

Sólo escucho ya el latir nauseabundo
de lo que quieren llamar progreso:
Tic, tac.
Tuerca, llave,
tuerca, llave.
Tic, tac,
tic, tac.

CONFUSIONISMO
Basta de certezas henchidas de si mismas,
no merecemos el resplandor de lo inmutable.
La inmersión en las estrellas
ha de hacer saltar por los aires lo apolíneo,
su precipitación sublime hacia la nada.
Amamos el orden sin jerarquías,
esa ciencia ilógica que es la vida,
la verdad que empieza en el principio de incertidumbre.
Queremos lo inexplicable como apoyo para mover el mundo,
destilar la duda final, no meridiana,
el exceso de la calma es nuestra sabiduría.
Rozaremos al caer, con nuestras alas de cera derretidas,
el trono que la razón nos negó con incuestionables argumentos
y en el espacio infinito de nuestra duda
levantaremos un gran cero como sumatorio de todo.
No somos dueños de nuestra piel,
ni de los rayos de sol que la acarician
nuestro patrimonio es más modesto
tan sólo la certeza de un mañana que esperamos ansiosos
para recibirlo con desdén.

lunes, 19 de abril de 2010

Georgios Seferis, Poesía Griega


GEORGIOS SEFERIS
(1900-1971)

“Tantas cosas nos han pasado ante los ojos
que nuestros ojos no han visto nada,
pero más lejos y atrás flota la memoria.”

LA VOZ DE LA POESÍA NEOGRIEGA

Seferis es un vanguardista que rompe con la poesía griega tradicional. Toda su obra poética es una recreación de los mitos antiguos con espíritu moderno. Su poesía muestra influencias de William Butler Yeats, Ezra Pound, T. S. Eliot, Constantin Kavafis, contemporáneo suyo. Es un poeta de gran complicación formal, lo que no impide que alcance momentos de intenso lirismo. La obra de Seferis marcada por la decadencia de su país, símbolo de una devastación más amplia, es una llamada a superar esa depresión ensimismada en el narcisismo del pasado. Seferis se convirtió en el artífice de la poesía neogriega. El poeta griego nos dejó dicho: “El poeta viene a nosotros con sus experiencias personales y nosotros vamos a él , como podemos, con las nuestras”.

Georgios Seferis, seudónimo del poeta griego Georgios Stylianos Seferiadis nació en Esmirna el 29 de febrero de 1900 y falleció en Atenas el 21 de septiembre de 1971. Abandona Asia Menor a raíz de las guerras greco-turcas. De familia acomodada y culta, estudió derecho en París y Londres y perteneció al cuerpo diplomático desde 1926. Primeramente desarrolló funciones de vicecónsul en Londres y posteriormente como cónsul general interino en Albania. En 1941 contrajo matrimonio con Maria Zannou y se exilió en El Cairo con el gobierno griego a causa de la segunda guerra mundial y al finalizar ésta fue jefe de gabinete y más tarde embajador en Líbano, y posteriormente en Londres. En 1963 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura “por su lírica evocación de la Grecia clásica”. Durante sus últimos años vivió en Atenas, angustiado por la dictadura de los coroneles.

Con sus primeros poemarios, Punto decisivo (1931) y la Cisterna (1932), en la que evoca a Grecia, Seferis se convirtió en la figura principal de la poesía neogriega. Entre su producción destacan: Leyenda (1935), Gimnopedia (1936), Cuadernos de ejercicios (1940) y Diario de a bordo (1940, 1944, 1945), en 1961 se reúne toda su producción lírica en la colección Poesías, y, finalmente, citaremos la edición póstuma de sus Ensayos y Diarios. Es también ensayista y traductor. Y como dijo el poeta griego: “Tu vida en cuanto diste, / este vacío es cuanto diste, / el blanco papel”.


(SELECCIÓN DE POEMAS)

"Aquí terminan las obras del mar
las obras del amor."

ROSA DEL DESIERTO

" Rosa del desierto, encontrar querías con que herirnos, más, como el secreto que va a liberarse, te inclinabas y era hermosa la orden que aceptaste dar y era la sonrisa como una espada alerta. El ascenso de tu cielo animaba el universo, de tu espina se arrancaba el designio del camino, nuestro impulso se insinuaba desnudo a poseerte, era fácil el mundo, un simple latido."


DEJA YA DE RONDAR EL MAR

" Deja ya de rondar el mar y los pellejos de las olas empujando los navíos, bajo el cielo estamos nosotros los peces y los árboles son las algas."


DIJISTE HACE AÑOS

" Dijiste hace años: En el fondo soy un asunto de luz. Y ahora todavía al apoyarte en la ancha espalda del sueño, aun cuando te hunden en el pecho aletargado del pronto, buscas rincones donde el negro se ha gastado y no resiste, buscas a tientas la daga destinada a perforar tu corazón y abrirlo a la luz."


EL PAPEL EN BLANCO RÍGIDO ESPEJO…

El papel en blanco rígido espejo
sólo devuelve lo que eres.

El papel en blanco habla con tu voz,
tu propia voz
no con la que te agrada;
tu música es la vida
esa que has derrochado.
Es posible, si quieres, recuperarla
si te aferras a eso tan indiferente
que te echa para atrás
allí donde te pones en camino.

Has viajado, has visto muchas lunas, muchos soles,
has tocado muertos y vivos
has sentido el dolor del muchacho
y el gemido de la mujer
la amargura del niño aún no maduro–
lo que has sentido sin fundamento se derrrumba
si no confías en este vacío.
Tal vez halles allí lo que creías perdido:
el brote de la juventud, la zozobra certeza de la edad.

Tu vida es lo que has dado
ese vacío es lo que has dado
un papel en blanco.

martes, 13 de abril de 2010

Yannis Ritsos; El gran poeta griego olvidado



Yannis Ritsos nació en Monemvassia, en la costa este del Peloponeso griego, el 1 de mayo de 1909 y murió en Atenas en 1990. Pertenecía a una acomodada familia de terratenientes, venida a menos. La infancia de Ritsos está marcada por este declive económico y por la desgracia familiar que supone la muerte de su madre y de su hermano mayor, además del posterior internamiento de su padre, y más tarde de su hermana, por sus problemas mentales. La decadencia económica de la familia le lleva a desempeñar los más variados oficios: mecanógrafo, copiador de documentos legales, bailarín, actor, corrector de estilo, periodista.

A estas vicisitudes, el poeta debe sumar su propia precaria salud, ya que sufre tuberculosis durante dos periodos de su vida, y posteriormente hubo de combatir contra el cáncer. A consecuencia de la tuberculosis pasó un periodo internado en un sanatorio, y a la salida del mismo, en 1931, se afilió al Partido Comunista. Su compromiso político y social caminará ya siempre en paralelo a su dedicación literaria y poética, en absoluta simbiosis. Sus dos primeros libros, “Tractor” (1934) y “Pirámides” (1935) aúnan la esperanza en la fe en el futuro y la utopía con una desesperanza personal muy profunda.

En 1936 publica “Epitafio”, donde da formas nuevas a la expresión popular griega. Se trata de un largo poema que canta el dolor de una madre y los sentimientos del pueblo, provocados por las diez víctimas de la violenta represión de los mítines obreros de Salónica de aquel mismo año. Mucho más tarde, en 1960, los versos de Epitafio serían musicalizados por Mikis Theodorakis, y resultarán el detonante de la revolución cultural griega. Sin embargo, en el momento de su publicación “Epitafio” fue perseguido y sufrió la pública quema de ejemplares, debido al clima de represión del régimen dictatorial de Metaxas. Ritsos hubo de refugiarse en una creación de signo onírico y surrealista, por la que canalizar la angustia personal: “Canción de mi hermana” (1937), “Sinfonía de primavera” (1938).

En los años siguientes sigue publicando: “Vigilia” (1941-53), “Vieja mazurca a ritmo de lluvia” (1942), “La dama de los viñedos” (1945-47), “Distritos del mundo (1949-1951) y Romiossini (1954). “Distritos del mundo” da cuenta de los horrores vividos en Grecia con motivo de la guerrra civil. En ese periodo Ritsos fue confinado durante cinco años (los dos últimos de la guerra civil y los tres primeros del gobierno supuestamente democrático de Papagos) en campos de concentración en Limnos, Efstratios, Ayios y Macronissos.

En 1954, Ritsos se casa con Falitsa Yeorgiadis, con quien tiene una hija un año más tarde, a la que llamaron Elefcería, o sea Libertad. Falitsa será el principal sostén económico de la familia hasta la década de los setenta, cuando Yannis Ritsos empieza a ser reconocido internacionalmente en su labor poética.

En 1956 publica “Sonata a la luz de la luna”, su gran obra de madurez, por la que recibe el Premio Nacional de Poesía. Después sigue publicando “Cuando viene el extraño”, “La vieja mujer y el mar” y “La casa muerta” (1959-1962), donde utiliza largos monólogos inspirados por la mitología y las tragedias clásicas. Es una época de gran creatividad, pero de enorme desgracia personal pues la Junta militar griega de la Dictadura de los Coroneles lo deporta a Yaros y Leros. Su quebrantada salud obliga a ingresarlo en un hospital de Atenas, y luego la Junta lo mantendrá confinado en arresto domiciliario en Samos. Ello no impide que Ritsos publique Perséfone (1965-1970), Agamennon, Ismene, Ajax, Chrysothemis, etc.

Durante los años siguientes Yannis Ritsos añadirá a su rica producción poética la publicación de novelas, unidas bajo el título común de “Iconostasio de los Santos Anónimos” (1983-85). Su último libro fue “Tarde en la noche” (1987-1989), que destila tristeza, conciencia de pérdida, pero también una gran esperanza en la creatividad y en la vida.


Selección de poemas correspondiente al libro “18 Canciones de la Patria Amarga”.

La Construcción

¿Cómo se construirá esta casa,
quién pondrá las puertas?
¿Dónde están las escasas manos
y las pesadas piedras?

¡Calla! Las manos en el trabajo
se fortalecen y se multiplican;
y no olvides que toda la noche
ayudan también los muertos.

Segundo Bautizo

Las palabras humildes se bautizan
en la amargura y el llanto,
echan alas y vuelan:
son como pájaros que trinan.

Y esa palabra secreta,
la palabra de la libertad,
en vez de alas lanza una estocada
que rasga los aires.

Conversación con una flor

- Cicládico cyclamen
en la grieta de la roca,
¿dónde has hallado colores con que florecer,
dónde tallo en que mecerte?

- Dentro de la roca he recogido
gota a gota la sangre,
he tejido un pañuelo rojo
y ahora ovillo el sol.

Espera

Todavía con la espera
se agrandan las noches,
el canto echa raíces
y crece como un árbol.

Y si aquellos que están en prisión,
aquellos que están en el exilio
intentan un amargo lanzar ay
le brota una hoja al álamo.

Pueblo

Un pueblo pequeño y guerras
sin espadas y balas
por el pan de todo el mundo,
la luz y la canción.

Bajo su lengua guarda
lamentos y vítores,
y si comienza a cantar
se quiebran las piedras.

Conmemoración

En un rincón está de pie el abuelo,
en otro sus diez nietos,
y en la mesa nueve velas
clavadas en el pan de hogaza.

Las madres se arrancan el cabello
y los niños callan.
Por el tragaluz la Libertad
observa y suspira.

No es suficiente

Humilde y taciturno
admiraba la creación,
y al fulminarlo el rayo
como un león lanzó un bramido.

Ahora con su voz no es suficiente,
no es suficiente con su maldición,
para decir lo justo
le hace falta un fusil.

El Cyclamen

Un pajarillo rosado
atado con un hilo,
con sus rizadas plumitas
al sol aletea.

Y si lo observas una vez
te sonreirá,
y si lo observas dos y tres
comenzará una canción.

Epitafio

Al valiente que cayó
con la cabeza alta
no lo cubre la tierra húmeda
ni el gusano lo toca.

Un ala en su espalda es la cruz
y lanzándose siempre a lo alto
se une a las poderosas águilas
y a los dorados ángeles.

El devoto

Aquí callan los pájaros,
callan también las campanas,
también calla el griego amargo
junto a sus muertos;

y en la piedra del silencio
afila las uñas
solo y desamparado,
devoto de la libertad.