sábado, 22 de mayo de 2010
“Si Dios existe morirá con nosotros”. Eduardo Gómez Cuadrado
Nacío en Valladolid (España) 1980, ha vivido entre otras ciudades en Burgos, Ceuta o Nápoles, reside actualmente en Madrid. Es Licenciado en Derecho de la Universidad de Valladolid, donde además desarrolló una intensa actividad cultural como director de una de las revistas universitarias más antiguas del campus español: Articulo 20 y como presidente de la asociación que la editaba: Comunicación. Ha Organizado y participado en recitales literarios, conferencias, y diversos movimientos estudiantiles.
Fundó y promovío uno de los recitales más importantes de España “Jóvenes poetas” (Versatil.es) que se celebra en la ciudad de Valladolid.
Selección de Poemas (Ivo Maldonado)
INFANTICIDIO
Yo nací en 1980,
generación divina con marco de transición en déficit.
El golpe de estado,
me pilló durmiendo y al despertar
ya había acabado.
Yo si jugué con los amigos a tirarnos piedras,
y pantalones con rodilleras pegadas a plancha,
rotas también de jugar al fútbol sobre el asfalto del barrio;
y nocilla, y pan y chocolate, y mercromina,
y revistas porno en la basura. Gran tesoro.
Y mi madre gritando en la ventana: ¡Eduardo, sube que se hace tarde!.
Nos encontraba la noche jugando en la calle.
Y jeringuillas en las esquinas.
Yo también estudié con monjas y con curas;
me enseñaron lo suficiente sobre dios, para no creer en él.
Y lápices de colores, y cromos de la liga con Zubi de portero,
y Perico en las chapas, y canicas de "gasolina", y poskitos,
y niñas con coleta y diadema, y naranjito,
y "señorita yo no he sido".
La primera tele que vi era aún en blanco y negro. No daba para más.
Dos canales y nos sobraba uno.
Y contra todo pronóstico fuimos creciendo
en esta España que de pronto fue Europa,
pero daba igual porque el barrio seguía siendo de cemento,
pero la tele tomo color y canales, y la nocilla se llamó nutella
y el fútbol de asfalto se jugaba en la Play.
Y un idiota nostálgico siguió escribiendo,
las mismas bobadas de nuestros padres sobre su niñez.
¿Lo harán nuestros hijos?.
LILITH
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
y cierra la puerta cuando salgas.
Borra del espejo tu sonrisa,
y entregarte a la lujuria que predicas.
Yace sobre un cadáver
el suelo que besa a cada uno de tus pasos,
las noches que tapaba estrellas
para que pudieras dormir.
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
y mientras caminas, por favor,
finge que lloras, aprieta los puños,
traga saliva, osa sufrir.
Llévate la suela de los zapatos
que me regalaste esa noche
pero déjame tu figura envuelta en la toalla.
Quemaría tus fotos si ardieran.
Pon otra muesca en tu cama Lilith,
recoge los besos que me diste,
aún te pueden servir.
No dejes la puerta del bar abierta,
tal vez entren tipos como yo
y ya estás cansada de poesía,
plena de hombres, harta de vida.
Pon otra muesca en tu cama Lilith
TIEMPOS EXTRAÑOS
¿Qué queda después de la niebla?
La pólvora mojada e inservible
para los exhaustos sentidos.
Una panoplia de despropósitos
desgastados y caducos.
Un erial sembrado de sueños famélicos,
el solar polvoriento y estéril,
futuro camposanto de días quemados.
¿Hasta donde alcanza la visión desde este altozano?
Depende de la posición del sol,
pero mi sombra extiende la penumbra
hasta el horizonte.
Mis pasos ya no siguen a mis huellas,
ni las marcas del camino me orientan.
A gritado ¡Tierra! el vigía,
tierra que será mi sepultura
y de las lágrimas de la noche
brotarán las flores del dolor,
y yacerá allí eternamente
esta vida que espera
los tiempos extraños.
LA MALDICIÓN DE CALÍOPE
El problema de los poetas malditos de verdad,
de los grandes poetas, dijo Kafka,
es que tiende a morirse sin haber escrito una sola línea.
Si bien no es menos cierto, concluyó Diógenes,
que todos mueren en el poema
NOSOTROS
Nosotros que no heredamos la ignorancia
sino el dolor de la lucidez,
que deportamos a la muerte con el fracaso.
Nosotros que no necesitamos luchar para perder
desertores de todas las batallas
nos atrincheramos en los brazos de la Venus.
Nosotros que conocemos la distancia al suelo
que merecemos las piedras con las que tropezamos,
sabemos que el golpe, una vez más, será en la herida.
Nosotros que cercenamos el intuido destino
cerrando con un portazo la inmortal memoria
abriendo a patadas la mentira del olvido.
EL NAUFRAGIO
Empecé a quemar las naves,
a cerrar el silencio con un portazo,
a buscar entre los restos del naufragio
una salida honrosa.
No había escapatoria.
No me convencieron las luces
ni los cantos de sirena,
fue un suicidio, lo admito,
pero yo no apreté el gatillo.
ZYCLON B
Los que rasgaron los muros de Oswiençin
merecen la paz y la venganza.
Nunca tuvo la muerte tanto miedo
como a la sombra de los árboles de Birkenau.
Hoy llora arrepentido hasta el diablo - no así el hombre –
blasfemando contra el cielo y gritando
¿Dónde estaba dios cuando ocurrió?
¿Son ahora más inocentes los gusanos
que habitan sus bocas?
Se retira, avergonzada, la bruma del olvido
que envolvía la montaña de equipajes,
los enseres, las gafas, los zapatos, el pelo…
¿Cómo fue posible tanto dolor?
No, no fue posible…
y sin embargo
fue.
El animal enjauló al hombre
y la bestia que intuimos en cada ser
se reveló más voraz y más cruel
devorando la fe en lo humano,
demostrando lo inútil de lo humano.
Aún quedan restos de piel en sus muros,
y las lágrimas en las siniestras torretas
donde el centinela cerraba los ojos
y apretaba el gatillo rezando.
Cada piedra que recuerdo
tenía un nombre y una mirada
y el rastro de las manos
que se apoyaron contra ellas.
La vida y la muerte
distaban el grosor de los muros
el espacio entre el barrote y el aire
del cañón a la culata de la Luger.
¡Nunca más¡, gritan sus hijos
¡No debió ser!, claman sus muertos.
Pero fue.
La postal en blanco y negro que recuerdo
debería bastar para quemar los tanques
y abrazar la hierba.
Pero no será.
EPITAFIO LÍRICO
No hay poesía
si para escapar de la rutina he de olvidarte.
No hay poesía
si para entender el engranaje que nos aplasta
he de sonreír complaciente.
No hay poesía
si no puedo esquivar el torrente humano
que me empuja cada día en el subsuelo
de esta ciudad de funcionarios irresponsables.
No hay poesía
si no puedo besarte sin parar la maquinaria
de los pensamientos metálicos que cargan
la bomba de relojería que llevo alojada en las entrañas.
No hay poesía
si ahora que he perdido algo
dejo de buscarlo y me entrego sin más
al golpe redentor de alguna madrugada definitiva.
No hay poesía en llorar,
ni en perder, ni en no dormir
ni en arrastrarse por los bares de noche
y por las calles en la mañana.
No hay poesía
cuando no quieres que la haya,
cuando no la encuentras ya silente tras los ojos,
ni agazapada en los suspiros.
No la ves ya en su rincón habitual,
ni en sus tabernas favoritas.
No hay poesía
que te deje de nuevo absorto,
perdida la mirada, ido en un mundo etéreo,
y que te arranque del aburrimiento de estar aburrido.
PROGRESO
La poesía sutil,
fina seda de los verbos,
murió aplastada por el tren de la línea 1.
Subway.
¿Oyes el hit-hat arrítmico de las bolsas del supermercado?
Ya no hay aventura en la palabra;
nadie la ama.
Sólo escucho ya el latir nauseabundo
de lo que quieren llamar progreso:
Tic, tac.
Tuerca, llave,
tuerca, llave.
Tic, tac,
tic, tac.
CONFUSIONISMO
Basta de certezas henchidas de si mismas,
no merecemos el resplandor de lo inmutable.
La inmersión en las estrellas
ha de hacer saltar por los aires lo apolíneo,
su precipitación sublime hacia la nada.
Amamos el orden sin jerarquías,
esa ciencia ilógica que es la vida,
la verdad que empieza en el principio de incertidumbre.
Queremos lo inexplicable como apoyo para mover el mundo,
destilar la duda final, no meridiana,
el exceso de la calma es nuestra sabiduría.
Rozaremos al caer, con nuestras alas de cera derretidas,
el trono que la razón nos negó con incuestionables argumentos
y en el espacio infinito de nuestra duda
levantaremos un gran cero como sumatorio de todo.
No somos dueños de nuestra piel,
ni de los rayos de sol que la acarician
nuestro patrimonio es más modesto
tan sólo la certeza de un mañana que esperamos ansiosos
para recibirlo con desdén.
lunes, 19 de abril de 2010
Georgios Seferis, Poesía Griega
GEORGIOS SEFERIS
(1900-1971)
“Tantas cosas nos han pasado ante los ojos
que nuestros ojos no han visto nada,
pero más lejos y atrás flota la memoria.”
LA VOZ DE LA POESÍA NEOGRIEGA
Seferis es un vanguardista que rompe con la poesía griega tradicional. Toda su obra poética es una recreación de los mitos antiguos con espíritu moderno. Su poesía muestra influencias de William Butler Yeats, Ezra Pound, T. S. Eliot, Constantin Kavafis, contemporáneo suyo. Es un poeta de gran complicación formal, lo que no impide que alcance momentos de intenso lirismo. La obra de Seferis marcada por la decadencia de su país, símbolo de una devastación más amplia, es una llamada a superar esa depresión ensimismada en el narcisismo del pasado. Seferis se convirtió en el artífice de la poesía neogriega. El poeta griego nos dejó dicho: “El poeta viene a nosotros con sus experiencias personales y nosotros vamos a él , como podemos, con las nuestras”.
Georgios Seferis, seudónimo del poeta griego Georgios Stylianos Seferiadis nació en Esmirna el 29 de febrero de 1900 y falleció en Atenas el 21 de septiembre de 1971. Abandona Asia Menor a raíz de las guerras greco-turcas. De familia acomodada y culta, estudió derecho en París y Londres y perteneció al cuerpo diplomático desde 1926. Primeramente desarrolló funciones de vicecónsul en Londres y posteriormente como cónsul general interino en Albania. En 1941 contrajo matrimonio con Maria Zannou y se exilió en El Cairo con el gobierno griego a causa de la segunda guerra mundial y al finalizar ésta fue jefe de gabinete y más tarde embajador en Líbano, y posteriormente en Londres. En 1963 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura “por su lírica evocación de la Grecia clásica”. Durante sus últimos años vivió en Atenas, angustiado por la dictadura de los coroneles.
Con sus primeros poemarios, Punto decisivo (1931) y la Cisterna (1932), en la que evoca a Grecia, Seferis se convirtió en la figura principal de la poesía neogriega. Entre su producción destacan: Leyenda (1935), Gimnopedia (1936), Cuadernos de ejercicios (1940) y Diario de a bordo (1940, 1944, 1945), en 1961 se reúne toda su producción lírica en la colección Poesías, y, finalmente, citaremos la edición póstuma de sus Ensayos y Diarios. Es también ensayista y traductor. Y como dijo el poeta griego: “Tu vida en cuanto diste, / este vacío es cuanto diste, / el blanco papel”.
(SELECCIÓN DE POEMAS)
"Aquí terminan las obras del mar
las obras del amor."
ROSA DEL DESIERTO
" Rosa del desierto, encontrar querías con que herirnos, más, como el secreto que va a liberarse, te inclinabas y era hermosa la orden que aceptaste dar y era la sonrisa como una espada alerta. El ascenso de tu cielo animaba el universo, de tu espina se arrancaba el designio del camino, nuestro impulso se insinuaba desnudo a poseerte, era fácil el mundo, un simple latido."
DEJA YA DE RONDAR EL MAR
" Deja ya de rondar el mar y los pellejos de las olas empujando los navíos, bajo el cielo estamos nosotros los peces y los árboles son las algas."
DIJISTE HACE AÑOS
" Dijiste hace años: En el fondo soy un asunto de luz. Y ahora todavía al apoyarte en la ancha espalda del sueño, aun cuando te hunden en el pecho aletargado del pronto, buscas rincones donde el negro se ha gastado y no resiste, buscas a tientas la daga destinada a perforar tu corazón y abrirlo a la luz."
EL PAPEL EN BLANCO RÍGIDO ESPEJO…
El papel en blanco rígido espejo
sólo devuelve lo que eres.
El papel en blanco habla con tu voz,
tu propia voz
no con la que te agrada;
tu música es la vida
esa que has derrochado.
Es posible, si quieres, recuperarla
si te aferras a eso tan indiferente
que te echa para atrás
allí donde te pones en camino.
Has viajado, has visto muchas lunas, muchos soles,
has tocado muertos y vivos
has sentido el dolor del muchacho
y el gemido de la mujer
la amargura del niño aún no maduro–
lo que has sentido sin fundamento se derrrumba
si no confías en este vacío.
Tal vez halles allí lo que creías perdido:
el brote de la juventud, la zozobra certeza de la edad.
Tu vida es lo que has dado
ese vacío es lo que has dado
un papel en blanco.
martes, 13 de abril de 2010
Yannis Ritsos; El gran poeta griego olvidado

Yannis Ritsos nació en Monemvassia, en la costa este del Peloponeso griego, el 1 de mayo de 1909 y murió en Atenas en 1990. Pertenecía a una acomodada familia de terratenientes, venida a menos. La infancia de Ritsos está marcada por este declive económico y por la desgracia familiar que supone la muerte de su madre y de su hermano mayor, además del posterior internamiento de su padre, y más tarde de su hermana, por sus problemas mentales. La decadencia económica de la familia le lleva a desempeñar los más variados oficios: mecanógrafo, copiador de documentos legales, bailarín, actor, corrector de estilo, periodista.
A estas vicisitudes, el poeta debe sumar su propia precaria salud, ya que sufre tuberculosis durante dos periodos de su vida, y posteriormente hubo de combatir contra el cáncer. A consecuencia de la tuberculosis pasó un periodo internado en un sanatorio, y a la salida del mismo, en 1931, se afilió al Partido Comunista. Su compromiso político y social caminará ya siempre en paralelo a su dedicación literaria y poética, en absoluta simbiosis. Sus dos primeros libros, “Tractor” (1934) y “Pirámides” (1935) aúnan la esperanza en la fe en el futuro y la utopía con una desesperanza personal muy profunda.
En 1936 publica “Epitafio”, donde da formas nuevas a la expresión popular griega. Se trata de un largo poema que canta el dolor de una madre y los sentimientos del pueblo, provocados por las diez víctimas de la violenta represión de los mítines obreros de Salónica de aquel mismo año. Mucho más tarde, en 1960, los versos de Epitafio serían musicalizados por Mikis Theodorakis, y resultarán el detonante de la revolución cultural griega. Sin embargo, en el momento de su publicación “Epitafio” fue perseguido y sufrió la pública quema de ejemplares, debido al clima de represión del régimen dictatorial de Metaxas. Ritsos hubo de refugiarse en una creación de signo onírico y surrealista, por la que canalizar la angustia personal: “Canción de mi hermana” (1937), “Sinfonía de primavera” (1938).
En los años siguientes sigue publicando: “Vigilia” (1941-53), “Vieja mazurca a ritmo de lluvia” (1942), “La dama de los viñedos” (1945-47), “Distritos del mundo (1949-1951) y Romiossini (1954). “Distritos del mundo” da cuenta de los horrores vividos en Grecia con motivo de la guerrra civil. En ese periodo Ritsos fue confinado durante cinco años (los dos últimos de la guerra civil y los tres primeros del gobierno supuestamente democrático de Papagos) en campos de concentración en Limnos, Efstratios, Ayios y Macronissos.
En 1954, Ritsos se casa con Falitsa Yeorgiadis, con quien tiene una hija un año más tarde, a la que llamaron Elefcería, o sea Libertad. Falitsa será el principal sostén económico de la familia hasta la década de los setenta, cuando Yannis Ritsos empieza a ser reconocido internacionalmente en su labor poética.
En 1956 publica “Sonata a la luz de la luna”, su gran obra de madurez, por la que recibe el Premio Nacional de Poesía. Después sigue publicando “Cuando viene el extraño”, “La vieja mujer y el mar” y “La casa muerta” (1959-1962), donde utiliza largos monólogos inspirados por la mitología y las tragedias clásicas. Es una época de gran creatividad, pero de enorme desgracia personal pues la Junta militar griega de la Dictadura de los Coroneles lo deporta a Yaros y Leros. Su quebrantada salud obliga a ingresarlo en un hospital de Atenas, y luego la Junta lo mantendrá confinado en arresto domiciliario en Samos. Ello no impide que Ritsos publique Perséfone (1965-1970), Agamennon, Ismene, Ajax, Chrysothemis, etc.
Durante los años siguientes Yannis Ritsos añadirá a su rica producción poética la publicación de novelas, unidas bajo el título común de “Iconostasio de los Santos Anónimos” (1983-85). Su último libro fue “Tarde en la noche” (1987-1989), que destila tristeza, conciencia de pérdida, pero también una gran esperanza en la creatividad y en la vida.
Selección de poemas correspondiente al libro “18 Canciones de la Patria Amarga”.
La Construcción
¿Cómo se construirá esta casa,
quién pondrá las puertas?
¿Dónde están las escasas manos
y las pesadas piedras?
¡Calla! Las manos en el trabajo
se fortalecen y se multiplican;
y no olvides que toda la noche
ayudan también los muertos.
Segundo Bautizo
Las palabras humildes se bautizan
en la amargura y el llanto,
echan alas y vuelan:
son como pájaros que trinan.
Y esa palabra secreta,
la palabra de la libertad,
en vez de alas lanza una estocada
que rasga los aires.
Conversación con una flor
- Cicládico cyclamen
en la grieta de la roca,
¿dónde has hallado colores con que florecer,
dónde tallo en que mecerte?
- Dentro de la roca he recogido
gota a gota la sangre,
he tejido un pañuelo rojo
y ahora ovillo el sol.
Espera
Todavía con la espera
se agrandan las noches,
el canto echa raíces
y crece como un árbol.
Y si aquellos que están en prisión,
aquellos que están en el exilio
intentan un amargo lanzar ay
le brota una hoja al álamo.
Pueblo
Un pueblo pequeño y guerras
sin espadas y balas
por el pan de todo el mundo,
la luz y la canción.
Bajo su lengua guarda
lamentos y vítores,
y si comienza a cantar
se quiebran las piedras.
Conmemoración
En un rincón está de pie el abuelo,
en otro sus diez nietos,
y en la mesa nueve velas
clavadas en el pan de hogaza.
Las madres se arrancan el cabello
y los niños callan.
Por el tragaluz la Libertad
observa y suspira.
No es suficiente
Humilde y taciturno
admiraba la creación,
y al fulminarlo el rayo
como un león lanzó un bramido.
Ahora con su voz no es suficiente,
no es suficiente con su maldición,
para decir lo justo
le hace falta un fusil.
El Cyclamen
Un pajarillo rosado
atado con un hilo,
con sus rizadas plumitas
al sol aletea.
Y si lo observas una vez
te sonreirá,
y si lo observas dos y tres
comenzará una canción.
Epitafio
Al valiente que cayó
con la cabeza alta
no lo cubre la tierra húmeda
ni el gusano lo toca.
Un ala en su espalda es la cruz
y lanzándose siempre a lo alto
se une a las poderosas águilas
y a los dorados ángeles.
El devoto
Aquí callan los pájaros,
callan también las campanas,
también calla el griego amargo
junto a sus muertos;
y en la piedra del silencio
afila las uñas
solo y desamparado,
devoto de la libertad.
viernes, 26 de febrero de 2010
Sergio Hernández Romero (Chillán, 1931) Selección de poemas
... "La poesía de Sergio Hernández es canto que corre, cristal que canta. Proclama sencillas riberas en que se entrelazan la menta y el orégano. O incursiona entre los muros y nos relata mínimos secretos, gotas del alma, papeles del olvido... Yo alabo a este poeta fraternal que entre provincia y provincia conserva el corazón reluciente de una estrella... PABLO NERUDA. Isla Negra, enero de 1965".
Carta a Dios
Fecho esta carta aquí en la tierra,
en este pequeño espectro creado por tus manos
y olvidado por tu memoria.
Las cosas no andan nada de bien por estos lados;
los diarios siguen anunciando crímenes y suicidios,
que tú permites con esa indiferencia
que parece caracterizarte
desde el principio de los siglos.
Solo te veo, a veces,
asomado a los niños,
a quienes tu transformas poco a poco,
en turbios entes desterrados;
porque es necesario decirlo,
los más esclarecidos adultos
se entretienen aquí en forma peligrosa
jugando candorosamente
con guerras y con bombas.
Yo soy la voz que clama
y reclama en el desierto,
en este mundo en que nos martirizamos
los unos a los otros.
Yo soy el que tengo hambre
y tú no me alimentas,
ando con sed
y escondes tú las norias;
soy peregrino y no me hospedas;
desnudo estoy y no me vistes;
me encuentro en la cárcel
y tú no me visitas.
Suéltanos tu maná sobre la tierra;
destruye tú, si lo deseas,
cines, automóviles,
todo cuanto no sea sangre
en nuestras venas;
repártenos mejor
las uvas, el pan, la paz
y las estrellas.
En verdad, en verdad, te digo
yo soy el que ha pecado
y seguirá pecando mientras viva;
de carne soy
y busco yo la carne florecida.
Es por amor que muero
y por andar amando me condenan.
Despierta, gran señor, de tu letargo;
suéltanos tu maná sobre la tierra.
Yo he dicho como tú:
Hágase la luz
y emergen las tinieblas;
hágase mi alegría
y surgen las tristezas;
busco y no encuentro;
llamo y no se me abre;
entré por la puerta angosta
y di con la espaciosa senda.
Pero cosecharé uvas de los espinos
y haré estallar de abrojos, azucenas.
A ti te obedecieron los vientos y los mares;
los hombres y las bestias;
montañas y ciudades;
calma, entonces, señor,
mis tempestades:
Dime si existe algo verdadero,
si tienen sentido los armamentos,
las carreras,
los terremotos,
los incendios,
los llantos,
las miserias.
Esparce tu maná sobre mi pueblo
y haz del sol la llama verdadera,
iluminando un día
para ambos hemisferios.
Alto volantín
Alto volantín de septiembre,
pequeña llama entre las nubes,
encumbrado pétalo
de mis días celestes,
duermes aún en mi memoria
sin despertar al trompo
que bailará en mi vida
eternamente.
Pasaron otros días,
fui enredando mi juventud
a viejos libros,
mi rostro tomó la palidez de los papeles;
fui dejando mi sangre en los suburbios,
pero a ti no renuncio,
derribado volantín,
trompo doliente,
mi claro amanecer
en este anocheciendo
permanente.
Plaza
Ahora no espero a nadie,
la tibia primavera
atardece en mi plaza
y en mi tarde
las parejas que creen amarse
intercambian caricias.
Desde mi ventana
un columpio vacío
avienta mis días felices;
no diré que estoy solo,
estoy conmigo mismo, simplemente,
y para acompañarme
saco un pez luminoso
de mi acuario
y con él enciendo la noche.
En mi árbol
En mi árbol de hojas desoladas
acumula el crepúsculo
sus últimos pájaros.
Casi está aquí la noche,
ella regresa siempre
pero tal vez tu nunca vuelvas.
Dispersos por el mundo,
no volveremos a encontrarnos
y a quién preguntar por ti
si conocí mejor tus ojos
que tu nombre;
si hablaron más tus labios
que tus propias palabras.
Tu recuerdo es tan vivo
Que casi no me haces falta.
Sólo en este contacto
Sólo en este contacto nos unimos
en esta mordedura nos queremos
ardemos juntos como un pequeño infierno
descubrimos el mundo en este rato
y no queremos morir
o desearíamos morir
siempre que el paraíso pudiera ser este momento
qué desatado furor de carne y fuego
fugaz como el suicidio de una estrella
magnifico temblor
cósmica entrega.
Vuelo
Quien no se haya tendido
bajo un bosque de pinos
frente al mar
y entregado a la tierra
jamás sabrá nada de sí mismo
ni dónde está
y errado serán sus pasos
por bares y tabernas
porque nunca verá el sigiloso tránsito
de las constelaciones
que se desplazan fulgurantes
por los cielos altísimos
yo estoy ahora
bajo un bosque de pinos
junto al mar
como todo es Dios
yo soy Dios
y esta noche gobierno las galaxias
tendido y acodado
en una de los polos de la pequeña tierra
deslumbrante es el bellísimo paisaje de los universos
ahora los pinos han dejado de rezar
y entonan solemnes cantos gregorianos
yo estoy en Dichato (Chile).
Moscas
Las moscas juegan ajedrez
en el pobre mesón
parecieran no tener preocupación
alguna
ni grandes problemas metafísicos
pero siempre andan rondando
la muerte
y la miseria
como si Dios las hubiese creado
a nuestra imagen y semejanza.
Señor...
Señor
dime si existes
te pregunto en la noche
del desamparo y la amargura
mientras mis propios demonios
me clavan
a esta cruz invisible
con los horribles martillos
de la culpa.
Imagen
En mi estanque interior,
tu imagen no se borra.
Tu propio viento a veces,
riza el agua
y son también hojas tuyas
las que caen,
pero tus ojos no se deforman.
Es posible que ya nada suceda
entre nosotros.
Ahora, la tarde entera
es el estanque,
huye una gaviota
hacia otros mares
y es tu sonrisa
la que parte
y es tu mirada
la que parte,
pero tus ojos nunca se deforman.
Cuento
La brisa vespertina
viene acariciando los ciruelos
tenue
imperceptible
muda
hace llover pétalos lentos
las graves palmeras son columnas
con capiteles de abanico
catedrales inconclusas
sin incienso
sin monjes
y sin ritos
me he puesto triste
sin quererlo
para ahuyentar el llanto
les contaré a los pájaros un cuento
yo quise ser un día un tallo largo
muy robusto
y muy alto
adherido a mi tronco
hubiera ascendido al mundo
hasta los astros
quise ser el árbol más grande
de la tierra
florecido en otoño
en invierno
en estío
en primavera
tan alto habría sido
que por flores tendría
las estrellas
ahora estoy aquí
me observo
nada tengo
aquí termina
el cuento
desde todos los puntos
han corrido hacia mí
todas las penas
se me desploma el pensamiento
bajo la tierra
irremediablemente triturado
soy una débil raíz
hecha de nervio.
El Canceroso
El canceroso
aunque con algunos dolores
disfrutaba de sus últimos días
una inyección por la mañana
dos o tres por la tarde
algunos amigos
con sus rostros especialmente acomodados a las
circunstancias
irrumpían en su habitación
se conversaba del tiempo
de los increíbles progresos de la ciencia médica
de lo mejorado que estaba el semblante del
paciente
de los proyectos de la reforma agraria
de los conflictos entre marxismo y capitalismo
de los últimos viajes espaciales
a lo que el canceroso respondía
con un discreto silencio
ya que él
a través de la ventana
observaba un ciruelo florido.
Acuario
Mi infancia es un acuario inaccesible
un ebrio país de trompos y palomas
al que es preciso llegar con traje blanco
en una mañana azul
de sol volcado
yo no daría ya con los caminos
pero recuerdo algunas cosas
bandas de circo
en tardes de novena
noches de riñas y cansancios
dando conmigo en un desfondado sueño
sin contorno
cuando pasaba el regimiento
abandonaba mis juguetes rotos
y era mi corazón
todo mi cuerpo
después
vino la bruma en espirales
un día
mi madre y los guijarros
dieron un seco ruido de infinito
el tiempo frente a mí empuñó las manos
Soltó pájaros negros en mis ojos
y un trozo de sol
cayó entre los labios
La tarde es un sollozo contenido
mi infancia
es un acuario
Documento Psiquiátrico
Lloro por los días que perdí
y que pasaron esquinando mi vida
lloro por los días en que no anduve como otros
con las bellas muchachas
en las cálidas tardes de verano
lloro por el posible que pude ocasionar
a los que más quise
lloro por mis sublimes
por mis involuntarios
y urgentes y perentorios crímenes
lloro por el absurdo que ha significado toda mi ternura
lanzada a los cuatro puntos cardinales
y que no tuvo eco
y que se estrelló con el odio
y la mezquindad
y la ciega roca de las pobres gentes
a quienes sin embargo amo y perdono
lloro justamente por mi inconfortable ternura
celeste anzuelo
con el que también he recogido hermosas perlas
adheridas al fondo del fango
y del abismo.
Yo soy como las plantas
Yo soy como las plantas o los árboles
que nunca han sabido quienes son
y echan flores o espinas
o atrapan insectos
ellos están ahí simplemente
como yo en mi tierra
y no les interesa ser astronautas
ni andar apretujados en los metros
o en los autobuses de las grandes urbes
por las noches
albergan a los pájaros
o contemplan humildes el universo
recibiendo amorosamente el rocío de la madrugada
cuando mueren regresan al vientre materno
para nacer de nuevo
en cualquier forma
es bueno ser planta o árbol
porque de ellos será el reino de los cielos
No hay nada que agregar
No hay nada que agregar
Amigos míos
una nube
a otra nube
hacen la lluvia
una lágrima
a
otra lágrima
hacen el llanto
un pobre a otro pobre
hacen el pueblo
mi casa
mi familia
la intemperie
Vivimos los días
Vivimos los días de Ana Frank
el índice es una cruz
entre los labios
Caminar en puntillas
musitar las palabras
no encender las luces
dormitar si se puede
tender el oído hacia la noche
agujereada de disparos
Soy sólo profesor
Soy sólo profesor
poseo un traje gris
y una corbata;
no puedo tener novia
ni automóvil
ni casa.
Engaño en mi función
en forma refinada
hablo del bello mundo
y de la patria,
reviso mil cuadernos por segundo,
yo paso mi programa,
le limpio la nariz a mis alumnos
aunque nadie me paga.
Las gentes ignorantes
me escupen en la cara,
me pisan en las micros,
me denigran, me ultrajan.
Mas, viendo yo a los niños,
alumbra la mañana,
retórnanse a su sitio mis sentidos
sumérjome en mi acuario conocido.
Está bien
Está bien
está bien
todo está bien
sólo que el hambre mata niños
y en la oscura humedad
crecen los muertos
y sin embargo está bien todo
y es grato haber llorado entre cipreses
embriagarse de tiempo
refrescar con amigos y cerveza
las blancas noches de verano
anclar el corazón en algún puerto
incorporar un poco de sol
al alma que habitamos
entretejer de amor
las noches y los días
y sobre todo pensar
que aún pertenecemos
a esta pequeña parte de la muerte
que hemos llamamos vida.
Me persigue Chillán
Me persigue Chillán
por todas partes,
remecida uva sol;
plácida plaza
viene conmigo desde siempre
arsenal de la patria.
Chillán es lo que tengo
y eso es bastante.
Para tan grande sed
que ando trayendo
no hay otro cántaro que valga;
para tanto cansancio acumulado
no hay otra almohada.
Chillán fue mi principio,
fue mi mañana;
lámpara verdadera
nunca se apaga.
Lluvia
¿Quién canta detrás de los cristales?
nadie canta detrás de los cristales
sólo la lluvia cae entre las tumbas
y los muertos
lejos de despertar
parecieran dormir
a velocidades increíbles.
Sacad de este Árbol
Sacad de este árbol
caído
todas las ramas
todas las hojas
y si ha dado alguna flor
también sacadla.
Gentes...
Gentes del mundo
enorme y ciega tribu
de gitanos en fuga
desarticulado archipiélago
donde el dolor aterriza
y las alegrías se remontan
Es preciso que unamos nuestras islas
aunque sea con un mar
creado por nuestro propio llanto.
Último deseo
Antes de dejar de respirar
Antes de retirarme definitivamente de este
juego
No pongan ni siquiera un Cristo entre mis
manos
Pon tu sonrisa y tu mirada
y que eso sea el paraíso.
Es Tan Profundo
Es tan profundo el sueño de la muerte
que ni clavos ardiendo
ni pétalos de nieve
pueden ya despertarlo.
Es tan azul el sueño de la muerte
que ni mares ni cielos
se pueden comparar a esa oquedad celeste.
Es tan plácido el sueño de la muerte
que ni un niño dormido
se iguala en su quietud
en su ausente sosiego
A esa implacable ausencia
A ese sueño morado
A ese silencio largo
Al más definitivo de todos los silencios.
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